"Vemos que hay una práctica reiterada de recoger piezas específicas de información que se utilizan fuera de contexto para distorsionar la posición negociadora de Estados Unidos", afirmó el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, a los periodistas.
"No hay duda de que algunas de las cosas que los israelíes han dicho sobre nuestra posición de negociación no fueron exactas", agregó el portavoz del Gobierno de Barack Obama.
Earnest realizó estas inesperadas declaraciones en respuesta a un artículo publicado por el diario The New York Times que citó a funcionarios israelíes quienes aseguraron que Washington había limitado los datos que compartía con el Gobierno israelí acerca de las negociaciones nucleares que lleva adelante con otras potencias e Irán, y a un funcionario europeo que agregó que había sido advertido por sus pares estadounidenses sobre tener cuidado de la información que compartía por temor a que sea filtrada selectivamente.
También la vocera del Departamente de Estado norteamericano, Jen Psaki, dijo ayer que "es correcto decir que no todo lo que estamos escuchando por parte del Gobierno israelí es un reflejo exacto de los detalles de las conversaciones".
La crítica pública de la administración demócrata a los manejos de Israel sobre los diálogos nucleares a los que se opone ocurrió en la víspera del esperado y controversial discurso que Netanyahu dará ante las dos cámaras del Congreso estadounidense el 3 de marzo, invitado por el líder republicano John Boehner, para alertar al mundo sobre el peligro de un Irán atómico.
Las conversaciones entre el grupo 5+1 (EE.UU., China, Rusia, Alemania, Francia y Reino Unido) con la República Islámica tienen precisamente el objetivo de asegurarse de que el plan de Teherán no es bélico, algo que Israel y Occidente sospechan y que el Gobierno iraní siempre desmintió.
Ante el avance de esas negociaciones, el Gobierno de Netanyahu ha multiplicado las advertencias sobre el riesgo que conlleva que Irán prosiga con su programa para el Estado israelí.
La aceptación a la invitación de Boehner, de la cual no se participó al presidente Obama, generó malestar en Estados Unidos y en la oposición israelí. Los detractores consideran que Netanyahu está trabajando con los republicanos para demostrar abiertamente su oposición a la política del mandatario estadounidense.
Obama, quien desde siempre tuvo frías relaciones con el premier israelí, se negó a recibirlo en la Casa Blanca durante su visita a Washington, justificando la decisión en el protocolo que prohíbe al jefe de Estado entrevistarse con líderes mundiales antes de elecciones.
Los comicios en Israel, en los que Netanyahu busca un nuevo período, se celebrarán dos semanas después de su intervención ante el Capitolio, el 17 de marzo.
Consultado sobre las declaraciones de ayer de Earnest, el vocero de la embajada israelí en Washington, Aaron Sagui, declinó hacer comentarios.
| Agencia Reuters y Ámbito Financiero |


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