EE.UU.: las elecciones legislativas serán las más caras de la historia

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La cifra supera en un 35% a la inversión realizada en los anteriores comicios récord, los de 2014. El flujo de dinero proviene principalmente de la oposición, que aspira a recuperar el control del Congreso.

Washington - Nunca tanto dinero había sido devorado en una votación de medio mandato, creando una avalancha de anuncios electorales en televisión, radio e internet.

En uno u otro bando se gastaron más de 5.000 millones de dólares para influenciar el voto de los estadounidenses, eclipsando en 35% el anterior récord para unas elecciones de medio mandato, en 2014, según el sitio especializado Opensecrets.org.

El flujo de dinero y de entusiasmo proviene principalmente del campo demócrata, decidido a romper el dominio republicano en el Congreso.

Pero la pelea es muy diferente entre las dos cámaras del Legislativo. En la Cámara de Representantes, donde la oposición debe arrancarle 23 escaños a los republicanos para lograr la mayoría, los sondeos la favorecen a nivel nacional (ver aparte).

En el Senado, donde solo 35 bancas de 100 están en disputa para mandatos de seis años, los republicanos marchan con ventaja, porque las elecciones -azar del calendario- tienen lugar sobre todo en estados conservadores.

Según el presidente Donald Trump, una derrota en la Cámara de Representantes se explicaría por el hecho de que él físicamente no puede hacer campaña con cada candidato. Sin embargo, "puedo ayudar a los senadores, y pienso haberlos ayudado bien, a cinco, seis o siete de entre ellos".

Los demócratas reconocen que la probabilidad de reconquistar la Cámara alta es baja. "Es duro", dijo Claire McCaskill, senadora demócrata a la reelección por Missouri, un estado que votó por el mandatario en 2016.

"No solo vamos a conservar la mayoría, sino que vamos a reforzarla", dijo, muy confiado, el senador republicano Thom Tillis a Fox News ayer. "Será una gran noche".

Estados Unidos podría entonces amanecer el 3 de enero de 2019 con un Congreso dividido entre los dos partidos. Ese escenario es suficiente para meter trabas al jefe del Ejecutivo, que verá su agenda legislativa completamente bloqueada durante los 22 meses previos a la próxima elección presidencial, en noviembre de 2020.

"No se vio tanto entusiasmo en los republicanos, salvo quizás en la presidencial de 2016", dijo Trump en la Casa Blanca antes de partir a Georgia para otro mitin en apoyo a los candidatos republicanos.

La oposición es consciente que la historia de estos comicios suele ser fatal para el partido en el poder, y espera un voto castigo aún más categórico contra Trump, a quien varios legisladores y candidatos acusan abiertamente de mentir, enterrar el sistema de protección social y dar rienda suelta a la extrema derecha.

Barack Obama en 2010, George W. Bush en 2006, Bill Clinton en 1994 y Ronald Reagan en 1986: cada uno perdió la mayoría en la Cámara de Representantes cuyos 435 escaños serán enteramente renovados por dos años.

Desde hace varias semanas, el presidente presenta en términos alarmantes las caravanas de miles de migrantes centroamericanos que actualmente atraviesan México camino a Estados Unidos.

El mandatario ordenó el despliegue de miles de soldados a la frontera, y la cadena Fox News difundió ayer imágenes de militares instalando alambres de púas.

Una derrota de los republicanos, advirtió Trump el sábado en Florida, precipitaría la llegada del socialismo y de hordas de criminales provenientes de América Central. "Impondrán el socialismo. Bienvenidos a Venezuela", dijo.

Del lado opositor, Barack Obama salió de su reserva para movilizar al electorado demócrata. Ayer estuvo en Indiana y en Chicago, Illinois.

Agencia AFP

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