EE.UU. sólo logró de China un ambiguo apoyo para imponer sanciones a Irán

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Washington - Dos versiones, si no contrapuestas, al menos disonantes. Una optimista, difundida por la Casa Blanca, y otra cauta, a cargo de la Cancillería china. De acuerdo con el Gobierno estadounidense, Barack Obama se apuntó ayer, antes del inicio de la Cumbre sobre Seguridad Nuclear en Washington, un logro significativo al sumar a China al pedido de sanciones a Irán por su inconsulto plan atómico que mantiene en vilo al mundo. El tema fue el dominante durante una reunión entre el presidente de EE.UU. y su par chino, Hu Jintao. En cambio, el Gobierno de Pekín matizó que la coincidencia apenas fue sobre el «objetivo general» en relación con la dictadura de Teherán, y apostó a la continuidad de negociaciones «entre las partes».

El director para Asia del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jeff Bader, aseguró que los dos líderes, que conversaron por espacio de una hora y media antes de la cena que inauguró la cumbre de la que participan jefes de Estado y representantes de 47 países, acordaron intensificar la presión sobre el régimen iraní y «colaborar acerca de las sanciones».

El Gobierno chino, enfatizó Bader, «está dispuesto a colaborar con nosotros».

Más cauto se mostró el portavoz del Gobierno chino, Ma Zhaoxu, quien indicó que en la reunión Hu transmitió a Obama la conveniencia de continuar las negociaciones. «China y EE.UU. comparten el mismo objetivo general», señaló Ma, quien, sin embargo, subrayó que su país «espera que las diferentes partes continúen sus esfuerzos diplomáticos y busquen activamente medios eficaces para resolver la cuestión».

En los últimos meses, China se había mostrado renuente a la imposición de nuevas sanciones, lo que representaba un obstáculo en el seno del Consejo de Seguridad, donde Pekín tiene poder de veto junto a Washington, Londres, Moscú y París. Rusia se declaró el jueves, en boca de su presidente, Dmitri Medvédev, partidaria de medidas «inteligentes», que indujeran al cambio de comportamiento iraní. Ayer, Medvédev alabó a Obama porque siempre está «dispuesto a escuchar a su interlocutor». Además de Hu, el presidente de EE.UU. dialogó ayer con sus colegas de Ucrania, Viktor Yanúkovich, y de Armenia, Serzh Sargsian, así como con el rey Abdalá II de Jordania y el primer ministro malayo, Mohamed Abdul Razak.

En otro importante dato, tras la reunión con el pro ruso Yanúkovich, la Casa Blanca informó que Ucrania decidió renunciar en el plazo de dos años a su uranio altamente enriquecido, cerca de noventa kilos, que es suficiente para fabricar varias bombas nucleares. Mediante el acuerdo, EE.UU. aportará la asistencia técnica y financiera necesarias para llevar a cabo el proyecto.

Según el vocero de la Casa Blanca, Rober Gibbs, el anuncio representa una importante victoria para EE.UU., que intentaba «desde hace diez años» conseguir que Ucrania renunciara a ese material. Ucrania, que heredó su material nuclear de la antigua Unión Soviética, sufrió en 1986 el peor accidente nuclear de la historia con la fuga de material radiactivo en la central atómica de Chernobyl.

Los diálogos con los líderes de Ucrania y, en menor medida, de China supusieron pasos trascendentes para Obama antes de la cena que reunió a los asistentes a la Cumbre sobre Seguridad Nuclear de dos días en la capital estadounidense, en el mayor evento internacional auspiciado por un presidente de EE.UU. desde 1945. Obama dio la bienvenida personalmente a los jefes de todas las delegaciones.

Los países congregados buscarán poner en marcha un plan de trabajo para asegurar el control de todo el material nuclear existente en el mundo e impedir así que Al Qaeda y grupos similares accedan al uranio enriquecido o plutonio refinado.

En torno a ese objetivo girarán las conversaciones de hoy en el Centro de Convenciones de Washington, sede del encuentro, donde tendrán lugar dos reuniones plenarias y un almuerzo de trabajo.

Agencias ANSA, EFE y AFP

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