27 de diciembre 2016 - 22:45

EE.UU. , un gendarme mundial contra los ilícitos corporativos

Ya condenó a multinacionales como Volkswagen, Deutsche Bank y Credit Suisse. La semana pasada, Odebrecht se sumó a los sancionados.

MULTA MILLONARIA. Odebrecht, la mayor constructora brasileña, pagará 2.600 millones de dólares por su red de sobornos en doce países.
MULTA MILLONARIA. Odebrecht, la mayor constructora brasileña, pagará 2.600 millones de dólares por su red de sobornos en doce países.
 Washington - Con sus multas de miles de millones de dólares, Estados Unidos se plantó como un intransigente gendarme de las multinacionales dentro o fuera de su territorio en contraste con la relativa inercia europea.

Gigantes bancarios como el alemán Deutsche Bank y el suizo Credit fueron la semana pasada alcanzados por el imperio de la "Lex Estadounidense" por haber vendido créditos inmobiliarios "tóxicos" que desataron la crisis financiera de 2008-2009. El Deutsche Bank deberá pagar 7.200 millones de dólares y su competidor suizo 5.300 millones para saldar demandas y evitar procesos en Estados Unidos.

Las autoridades estadounidenses ya habían tomado medidas similares contra potencias bancarias nacionales: JP Morgan Chase, Citigroup, Morgan Stanley y Bank of America pagaron en total 40.000 millones de dólares para resolver pleitos por sus operaciones con los préstamos tóxicos.

"Hay un cierto fundamentalismo de la ley en Estados Unidos. Cuando se viola le ley, la sanción cae", dijo Nicolás Véron, experto del centro europeo de estudios Bruegel y del estadounidense Peterson Institute. "No es tanto una diferencia en las reglas sino en cómo son aplicadas. Es mucho más duro en Estados Unidos", afirmó el especialista que considera que los países europeos "no se atreven" a enfrentar a los grandes grupos económicos de sus países.

El marco legal estadounidense le da a Washington la potestad de extender su brazo judicial fuera de sus fronteras.

La constructora brasileña Odebrecht, eje de un gigantesco sistema de corrupción en su país, fue obligada la semana pasada a pagar 2.600 millones de dólares por su red internacional de sobornos que además de Brasil incluía a más de una decena de países.

La israelí Teva, número uno mundial en medicamentos genéricos, deberá pagar 519 millones de dólares por hechos de corrupción sin vínculo directo con Estados Unidos.

¿Por qué ocurre esto? Porque Estados Unidos tiene una ley de 1977 que le permite sancionar empresas cuando cotizan en Wall Street o cuando sus transacciones ilegales pasan por el circuito financiero estadounidense.

Esa extraterritorialidad, que no tiene equivalente en Europa, le da al país un papel de gendarme contra la corrupción mundial y le da pie para afirmar su influencia geopolítica.

"Realmente hay un lazo entre los asuntos económicos y los asuntos extranjeros", dijo Aaron Klein, experto del centro de estudios Brookings de Washington. "Seguramente la próxima guerra será librada con bonos del Tesoro más que con bombas", añadió.

El escándalo de los motores trucados del gigante alemán Volkswagen (VW) mostró la fuerza del sistema judicial estadounidense y su capacidad de enfrentar a grandes corporaciones.

Para indemnizar a los dueños de los autos y reparar los daños al medio ambiente, VW deberá pagar más de 15.000 millones de dólares y deberá reservar al menos un par de miles de millones más para hacerse cargo de demandas civiles.

En Europa también se vendieron esos autos que contaban con un dispositivo que los hacia parecer menos contaminantes de lo que realmente eran. Sin embargo, el resultado de lo que haga Bruselas seguramente será menos espectacular.

"En la Unión Europea, el camino hacia las indemnizaciones es más complicado que en Estados Unidos", admitió la comisaria europea de Justicia Vera Jourova a comienzos de septiembre.

En Estados Unidos, las acciones de las autoridades pueden promoverse por demandas colectivas que acentúan la presión sobre las empresas. Empero ese tipo de herramienta jurídica no existe en la Unión Europea.

Agencia AFP

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