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EE.UU. , un gendarme mundial contra los ilícitos corporativos
Ya condenó a multinacionales como Volkswagen, Deutsche Bank y Credit Suisse. La semana pasada, Odebrecht se sumó a los sancionados.
MULTA MILLONARIA. Odebrecht, la mayor constructora brasileña, pagará 2.600 millones de dólares por su red de sobornos en doce países.
La israelí Teva, número uno mundial en medicamentos genéricos, deberá pagar 519 millones de dólares por hechos de corrupción sin vínculo directo con Estados Unidos.
¿Por qué ocurre esto? Porque Estados Unidos tiene una ley de 1977 que le permite sancionar empresas cuando cotizan en Wall Street o cuando sus transacciones ilegales pasan por el circuito financiero estadounidense.
Esa extraterritorialidad, que no tiene equivalente en Europa, le da al país un papel de gendarme contra la corrupción mundial y le da pie para afirmar su influencia geopolítica.
"Realmente hay un lazo entre los asuntos económicos y los asuntos extranjeros", dijo Aaron Klein, experto del centro de estudios Brookings de Washington. "Seguramente la próxima guerra será librada con bonos del Tesoro más que con bombas", añadió.
El escándalo de los motores trucados del gigante alemán Volkswagen (VW) mostró la fuerza del sistema judicial estadounidense y su capacidad de enfrentar a grandes corporaciones.
Para indemnizar a los dueños de los autos y reparar los daños al medio ambiente, VW deberá pagar más de 15.000 millones de dólares y deberá reservar al menos un par de miles de millones más para hacerse cargo de demandas civiles.
En Europa también se vendieron esos autos que contaban con un dispositivo que los hacia parecer menos contaminantes de lo que realmente eran. Sin embargo, el resultado de lo que haga Bruselas seguramente será menos espectacular.
"En la Unión Europea, el camino hacia las indemnizaciones es más complicado que en Estados Unidos", admitió la comisaria europea de Justicia Vera Jourova a comienzos de septiembre.
En Estados Unidos, las acciones de las autoridades pueden promoverse por demandas colectivas que acentúan la presión sobre las empresas. Empero ese tipo de herramienta jurídica no existe en la Unión Europea.
| Agencia AFP |


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