La situación de Balestrini -con diagnóstico grave y pronósticos sensibles- afiebró a dirigentes del conurbano enfrentados con Néstor Kirchner respecto de la alternativa de tener que convocar a elecciones partidarias para cubrir, llegado el caso, la vacante del matancero.
Invocan un dato: el de presidente del PJ es el único cargo del Consejo del PJ que es nominal y electo directamente por los afiliados. Los otros 47 consejeros, aunque son votados en sus secciones, después son designados en los cargos por el pleno de la mesa.
Es decir: Balestrini fue votado por los afiliados para que sea el presidente del PJ, pero Hugo Moyano, vice primero del partido, fue electo junto a otros cuatro consejeros de la rama gremial. En criollo, «a granel» y luego, en la «rosca», terminó como vice.
Fue, aquello, una muñecazo de Balestrini: impulsó al camionero para desplazar a quien asomaba como potencial vice, Hugo Curto. No fue todo: también promovió la llegada de una dama a la cúpula e impuso ahí a Cristina Álvarez Rodríguez.
Al final, el metalúrgico de Tres de Febrero terminó como secretario general; Osvaldo Goicochea se sentó como adjunto y José «Pepe» Pampuro, en la Secretaría Política. Ahora, ante la ausencia de Balestrini, técnicamente, la jefatura corresponde a Moyano.
Hay sobre el camionero dos libretos. Uno, que repiten a su lado, sostiene que no tiene interés en hacerse cargo del PJ porque requería demasiado tiempo y esfuerzo, que debería quitarle a la CGT y a su propio gremio, además de implicar un salto de lo sindical a lo político más expresamente.
Mantener diálogo con consejeros, intendentes y legisladores -siempre pedigüeños- y el manejo de las cuestiones organizativas aconsejarían a Moyano gambetear el partido. Otro dato: en muchos distritos tiene tensiones por Camioneros, sobre todo con el negocio de la basura.
¿Cómo actuar, ante un conflicto, como jefe gremial o como presidente del PJ?
Otros, sin embargo, entienden que el camionero, naturalmente voraz, no dejará pasar la oportunidad porque todos sus movimientos, en el último año, estuvieron orientados a consolidar su espacio político en el PJ para incidir, con peso, en el armado electoral de 2011.
Juguetea, incluso, con una hipotética candidatura a gobernador que no es más que una pantalla para negociar, luego, espacios en las listas.
Por lo pronto, técnicamente, Moyano quedará al frente del partido al menos temporalmente porque, más allá de los temores, aparece como el mecanismo menos brusco. Cualquiera de las otras dos opciones podría desatar tempestades, y sobre todo precipitar las riñas internas.
Veamos:

Dejá tu comentario