Efecto dominó del escándalo Murdoch complica a Cameron

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Londres - El escándalo que golpea al imperio mediático de Rupert Murdoch en el Reino Unido adquiere cada vez mayor impacto político y, en particular, pone al primer ministro británico, David Cameron, al menos, ante la necesidad de explicar su vínculo con News Corporation.

El caso sigue haciendo rodar cabezas. El segundo de Scotland Yard, John Yates, presentó ayer su renuncia, un día después de que lo hiciera la máxima autoridad policial británica, sir Paul Stephenson. Yates quedó con poco margen de acción luego de que quedara claro que rehusó la reapertura de la investigación sobre el escándalo de las escuchas telefónicas en 2009.

Antes habían caído también Rebekah Brooks y Les Hinton, dos altos directivos del imperio mediático de Murdoch.

El propio magnate de origen australiano, dueño de medios emblemáticos como Fox, The Times, The Sun, The Wall Street Journal y Sky, y su hijo de 38 años y directivo del holding, James, así como Brooks, exjefa de News International (división editorial en el Reino Unido), y Stephenson tendrán que comparecer hoy ante una comisión de la Cámara de los Comunes (baja).

Para realizar esta audiencia, después de una primera negativa de los Murdoch y en medio de airadas protestas, recurrió a un procedimiento muy rara vez utilizado, convocarlos oficial e imperativamente.

La Cámara volverá a debatir el escándalo mañana, un día después de que haya empezado en realidad el receso por el verano boreal. A raíz del escándalo que crece como una bola de nieve, Cameron acortó a la mitad un viaje de cuatro días a Sudáfrica para poder estar en el debate.

La salida de Stephenson centró ayer todas las miradas en el jefe de Gobierno. El exjefe de Scotland Yard había renunciado por haber contratado como asesor a Neil Wallis, un exdirectivo del dominical News of the World.

Pero Wallis no estuvo implicado en el escándalo de las escuchas, recordó Stephenson, a diferencia de su exjefe Coulson, que se convirtió en vocero gubernamental de Cameron después de verse forzado a renunciar por el espionaje en el diario.

El líder de la oposición laborista, Ed Miliband, acusó al premier de estar «paralizado» por sus antiguas decisiones. Miliband anunció que Cameron responderá mañana a «preguntas difíciles». Entre ellas, si en sus muchas reuniones con Rebekah Brooks se habló de la compra de la cadena de TV satelital BskyB. La adquisición, que estaba casi aprobada hace un mes, fue congelada cuando surgieron detalles más escabrosos sobre las escuchas y los hackeos.

Cameron sostiene hasta ahora que no sabía nada de la posible implicación de Coulson en el espionaje y asume «toda la responsabilidad» por la contratación del exeditor, detenido por la Policía el 8 de julio.

Coulson era considerado uno de los hombres más influyentes en Downing Street. A Cameron se lo acusa también de mantener una estrecha amistad con Brooks, que renunció el viernes y fue incluso temporalmente detenida el domingo.

El cerrado semanario News of the World es acusado de haber pirateado desde el año 2000 las casillas de unas 4.000 personas, políticos y celebridades, pero también la de una niña de 13 años asesinada.

El cierre del dominical, que vendía 2,6 millones de ejemplares y tenía más de un siglo y medio de vida, produjo un impacto enorme en la prensa británica, que no se detiene, ya que salió a la luz que el conservador The Sunday Times también apeló a procedimientos espurios.

Además del acoso político de los laboristas, Cameron debe lidiar con el viceprimer ministro liberaldemócrata Nick Clegg, quien ya protagonizaba una interna dentro del gabinete para frenar la expansión del grupo Murdoch.

Agencias DPA, Reuters y AFP, y

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