17 de agosto 2009 - 00:00

Efecto Moreno afecta a ganaderos en Colorado

La presunta manipulación, que está en investigación por parte de fiscales, enojó a los argentinos. Pero en un mundo globalizado, donde un jubilado en Italia puede elegir invertir en la Argentina o en FIAT, hace que las supuestas modificaciones se sientan bien lejos de Buenos Aires.

c De hecho, una asociación de profesores universitarios de Nueva Jersey, un ganadero en Colorado y un grupo de empresarios latinos en California señalan que a ellos también les retribuyeron mal sus bonos argentinos. Al subestimar las cifras de inflación, los economistas aducen que la Argentina hace trampa y paga u$s 50.000 millones menos de lo que debería en deuda atada a la inflación.

«La manera en que funcionan estos bonos es que cada mes, o cada seis meses, el capital ajusta por inflación», explicó Robert Shapiro, del American Task Force Argentina, un grupo de lobbystas que ejerce presión para que el país pague sus deudas a los inversores norteamericanos. «La inflación actual ronda el 30% y ellos sólo la ajustan en un 10%; es una terrible pérdida», señaló.

Kathy Malachowski, la presidenta del grupo de profesores de Nueva Jersey, explicó que su fondo de pensión invirtió en bonos argentinos. «Queremos poder jubilarnos y saber que nuestro dinero estará allí», sostuvo.

Los funcionarios del Ministerio de Economía, de la presidencia y del INDEC no respondieron a los llamados de este diario. Un vocero de Economía, Sergio Poggi, indicó que el nuevo ministro, Amado Boudou, está poniendo en práctica una revisión de la metodología que abarcaría desde 1999 y que está creando un consejo de académicos para que aconsejen al instituto. «Ésta es la mejor manera de asegurarnos que las cosas se hacen de manera correcta», afirmó la presidente Cristina de Kirchner el mes pasado. Pero las calificadoras de riesgo y las compañías de inversiones financieras, entre las que se encuentra Crédit Suisse, se muestran escépticas respecto de que algo vaya a cambiar.

En una carpeta de 91 páginas realizada por los fiscales, los empleados del instituto recuerdan los incesantes llamados por teléfono de funcionarios de alto rango que se preguntaban acerca de cómo se podía hacer para llegar a un número menor de inflación.

Analistas políticos y economistas sostienen que las acusaciones (de manipulación de las estadísticas oficiales) hirieron la credibilidad del país con los inversores y la posibilidad de acceder al mercado internacional de crédito, cerrado para la Argentina luego del default de fines de 2001, por u$s 91.000 millones. «Es muy difícil analizar el país que surge como resultado de estadísticas en las que no se puede confiar», sostuvo Fergus McCormick, vicepresidente de DBRS, una calificadora de riesgo que analiza la Argentina en Nueva York.

La controversia hizo crecer la pregunta sobre las cifras oficiales de pobreza. El cálculo del INDEC sostiene que se ubica en un 15,3%, mientras la Iglesia Católica sostiene que está cercano al 40%. Luego de que el Papa Benedicto XVI llamó a la pobreza un «escándalo», el Gobierno reconoció que hasta un 23% de la población podría ser pobre.

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