9 de julio 2013 - 00:00

Egipto se asoma a una guerra civil: otros 49 islamistas muertos

La morgue de El Cairo estaba abarrotada por los cuerpos de las víctimas de los enfrentamientos con el  Ejército. Desde que comenzaron las manifestaciones en contra del golpe de Estado, fueron informados los decesos de 80 personas y cerca de un millar de heridos.
La morgue de El Cairo estaba abarrotada por los cuerpos de las víctimas de los enfrentamientos con el Ejército. Desde que comenzaron las manifestaciones en contra del golpe de Estado, fueron informados los decesos de 80 personas y cerca de un millar de heridos.
El Cairo - La crisis política egipcia tras el golpe militar que la semana pasada derrocó al presidente constitucional Mohamed Mursi volvió a ensangrentar a El Cairo ayer, cuando las tropas se enfrentaron con una multitud frente a la Guardia Republicana lo que provocó la muerte de 51 personas, hecho que disparó los temores al estallido de una confrontación civil. Además, la masacre tuvo de inmediato un coletazo político importante cuando el partido salafista Al Nur anunció que se retirará de las discusiones sobre la elección del primer ministro y del resto del Gobierno, que debía anunciarse ayer.

Los sucesos, sobre los que la Hermandad Musulmana y el Ejército ofrecen versiones opuestas, aumentaron la ya alta tensión y llevaron al jeque de Al Azhar, la institución más prestigiosa del islam sunita, Ahmed al Tayeb, a pedir un acuerdo de reconciliación "antes de que el país caiga en la guerra civil".

El presidente interino, Adli Mansur, colocado por los militares en sustitución del islamista Mursi, formó una comisión judicial para investigar de urgencia los hechos, en los que murieron 49 simpatizantes del presidente depuesto, frente al cuartel general de la Guardia Republicana en el barrio de Ciudad Naser, donde se cree que está retenido. También instó a los manifestantes a alejarse de "los centros vitales y las instalaciones militares" del país e insistió en que la seguridad nacional debe ser la prioridad para que el período transitorio termine lo antes posible.

Tras conocerse las dimensiones del drama, la cofradía y su brazo político, el Partido Libertad y Justicia, emitieron sendos comunicados en los que acusaban a las fuerzas de seguridad de haber cometido una "masacre" y llamaban a los egipcios a lanzar una "intifada".

Poco después, en una conferencia de prensa desde la mezquita de la plaza Rabea Al Adauiya, donde se concentran a diario los defensores de Mursi, los islamistas presentaron videos y casquillos de bala para denunciar el papel del Ejército.

"Este día jamás será borrado. Sólo dos veces se ha disparado contra el propio pueblo egipcio: Israel (en referencia a las guerras que libraron ambos países antes de firmar la paz en 1979) y ahora (el jefe del Ejército, Abdel Fatah) Al Sisi", dijo un portavoz de la Hermandad. "Las milicias de Al Sisi quieren convertir a Egipto en una nueva Siria", añadió.

El Ejército y el Ministerio de Interior convocaron por su parte una tensa conferencia de prensa para dar su versión: "Un grupo armado atacó el perímetro del cuartel. El personal encargado de la seguridad fue atacado con munición real y balines, mientras otros trepaban sobre los muros para arrojar desde allí piedras, cócteles molotov, explosivos y material pesado", señaló, al precisar que entre las víctimas mortales se encuentran tres uniformados.

Poco después de los incidentes, la tensión era palpable en el lugar de los hechos, donde se podían ver numerosos adoquines arrancados y un puñado de simpatizantes islamistas mostraban casquillos que atribuyen a soldados. Los policías y soldados desplegados en línea golpeaban al unísono sus escudos protectores para advertir de su determinación.

En ese marco, Al Nur anunció su salida del bloque golpista. "Decidimos retirarnos inmediatamente de las negociaciones para formar un nuevo Gobierno en respuesta a la masacre que tuvo lugar en Nasr City", declaró Nader al Bakar, portavoz de Al Nur, en su cuenta de Twitter.

El fin de semana, la agrupación bloqueó la designación del liberal Mohamed El Baradei como primer ministro, a pesar de que había sido anunciado por miembros del Gobierno de transición. Al Nur era hasta ayer un aliado de la coalición mayoritariamente secular que apoya el derrocamiento de Mohamed Mursi.

El partido ultraconservador respaldó la búsqueda de una nueva cúpula en Egipto, pero las conversaciones hasta ahora fueron infructuosas porque los salafistas se oponen no sólo al Premio Nobel El Baradei, sino también al socialdemócrata Siad Bahaa El Din, y piden una personalidad "políticamente neutral". Este alejamiento de Al Nur profundiza la fractura en la frágil coalición que gobierna Egipto, ya que los salafistas representan un tercio del disuelto Parlamento y junto con el Partido de la Justicia y la Libertad (PLJ), brazo político de la Her mandad, tenían el 65% de los escaños. De cara a la reforma y a la convocatoria a nuevas elecciones, este alejamiento genera incertidumbre y alienta más las especulaciones de los principales analistas, que insisten que en estas condiciones los islamistas volverían a ganar los comicios.

En ese contexto, Mansur decretó anoche la celebración de comicios legislativos antes de 2014, después de lo cual se anunciará una fecha para las presidenciales, informaron medios estatales. Habrá cinco meses para modificar la Constitución suspendida, ratificarla en un referendo y después celebrar comicios parlamentarios

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA; y Ámbito Financiero

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