16 de febrero 2011 - 00:00

El avión de EE.UU. en la campaña: Cristina habló de la “soberanía”

Cristina de Kirchner aludió ayer al incidente con Estados Unidos, al pronunciar un discurso en El Calafate junto al gobernador Daniel Peralta, en la fiesta del Lago Argentino.
Cristina de Kirchner aludió ayer al incidente con Estados Unidos, al pronunciar un discurso en El Calafate junto al gobernador Daniel Peralta, en la fiesta del Lago Argentino.
El Gobierno defendió otra vez desde la tribuna a Cristina de Kirchner en su decisión de incautar parte de la carga de un avión militar estadounidense y descartó tener la intención de crear un incidente diplomático con esa potencia. La Presidente completó la estrategia con un discurso orientado a «profundizar la soberanía». La propia mandataria, secundada por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, tomó ayer la iniciativa que hasta entonces estaba sólo en manos del canciller, Héctor Timerman.

En un acto que encabezó en El Calafate, la mandataria no hizo alusión directa al incidente diplomático con los Estados Unidos pero se refirió de manera elíptica al conflicto al señalar que «desde el 25 de mayo de 2003 las decisiones las toma el Presidente desde la Casa Rosada y no se las impone nadie desde otro lugar». «¿Saben cuál es la verdadera soberanía? Defender los intereses de la Nación», apuntó la Jefa del Estado.

También destacó que «la defensa nacional no puede tener color ni bandería política» y dijo que desde que asumió su marido, el fallecido Néstor Kirchner, esa línea fue «una decisión estratégica nacional para profundizar la soberanía». Recordó además que durante su desempeño como legisladora «se votaba cualquier cosa en contra de los intereses del país por miedo al Fondo Monetario Internacional». En esa línea, les pidió a los ciudadanos pensar «en argentino, en su país».

Protagonistas

Aunque indirecta, la intervención de la mandataria en la disputa diplomática se concretó luego de los cruces de declaraciones que tuvieron como prodel lado argentino a Timerman y de los Estados Unidos al portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley; al subsecretario adjunto para América latina, Arturo Valenzuela, y ayer sumó al subsecretario del Departamento de Defensa, Frank Mora.

Aníbal Fernández se incorporó ayer al afirmar que «no hay ningún incidente diplomático deliberado con los Estados Unidos». De este modo buscó despejar las sospechas acerca de una presunta sobreactuación del Gobierno argentino en respuesta a la decisión del presidente Barack Obama de no incluir a la Argentina en su próxima gira por la región.

El jefe de Gabinete se refirió a un «posible contrabando» de parte de los responsables del avión militar y reiteró que entre los elementos incautados por la Aduana había «material militar tecnológico con códigos encriptados y drogas vencidas».

Respuesta

También le respondió a Valenzuela, que por escrito dijo que el Gobierno argentino había aprobado el listado de materiales ingresados por la aeronave. Según Fernández, las declaraciones del funcionario estadounidense «no son demasiado felices» y «es mentira» que todo el material estuviera aprobado: «Lo que incautamos era lo que no se había declarado», agregó.

Randazzo, en tanto, reforzó la tesis oficial en cuanto a que «ni el Gobierno ni la embajada de Estados Unidos han proporcionado explicaciones satisfactorias que aclaren la presencia del material no declarado» que fue secuestrado del avión. Y aseguró que el registro de la aeronave no tuvo que ver con «ninguna interna en el Gobierno ni problemas con los Estados Unidos».

Acerca de una «interna», Randazzo se refirió a las diferencias entre Aníbal Fernández y la ministra de Seguridad, Nilda Garré, bajo cuya responsabilidad recae la mayoría de los controles que se realizaron en la aeronave militar. Es que mientras el jefe de Gabinete estuvo a cargo en los hechos de las fuerzas de seguridad, fueron habituales los entrenamientos dispensados por militares norteamericanos.

«Somos respetuosos del cumplimiento de las leyes de otros países en sus territorios y cualquier país del mundo tiene que respetar el cumplimiento de las nuestras»,
agregó Randazzo.

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