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El Ballet del Argentino danza a ritmo de rock
“Nuevos aires”, que sube hoy a escena en el sobresaltado Teatro Argentino de La Plata, combina diferentes sustentos musicales, entre ellos el rock.
"Nuevos aires", tal el nombre de la propuesta del Ballet dirigido por Mario Silva, reúne dos coreografías: "Cuerpos", de Adolfo Burgos sobre música de Juan Carlos Andrenacci y Leandro Marzani. La partitura será interpretada en vivo por Federico Mouján (violín), Verónica Almerares (violoncello), Matías Oliver (contrabajo), Juan Carlos Andrenacci (piano), Leandro Marzani (flauta) y Ramiro Dogliolo (timbales). Los principales papeles estarán a cargo de Genoveva Surur y Darío Lesnik (6 y 7), Aldana Bidegaray y Bautista Parada (8 y 12) y Julieta Paul y Miguel Ángel Klug (13 y 15). Los restantes papeles serán asumidos por distintos integrantes del Ballet Estable del Teatro Argentino.
Por su parte, "Argentino Rock" cuenta con coreografía y vestuario de Silva y música arreglada por el grupo Siete Elefantes (sobre temas del rock nacional de, entre otros, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, Virus, Soda Stéreo, Los Redonditos de Ricota y Los Abuelos de la Nada). Interpretarán la música en vivo Alejo Duek (guitarra y voz), Manuel Ignacio Rodríguez (vientos), Matías Tozzola (guitarras), Manuel Vidal (batería y voz), Francisco Cabral (bajo) y Nahuel Carfi (teclados y voz). Los papeles más destacados estarán a cargo de Esteban Schenone, Alejandra Baldoni, Julieta Paul, Agustina Verde y Bautista Parada (6, 7, 13 y 15) y de Miguel Ángel Klug, Agustina Verde, Stefanía Vallone, Mariela Milano y Darío Lesnik (8 y 12). Los demás papeles serán cubiertos por diferentes miembros del Ballet Estable. La iluminación del espectáculo le corresponde a Matías Rodríguez y la asistencia de iluminación a Rubén Fages.
Dialogamos con Silva:
Periodista: ¿Qué lo llevó a idear este espectáculo?
Mario Silva: Nosotros hacemos todos los años un taller coreográfico, con el objetivo de dar la posibilidad a gente que de otra manera no podría montar coreografías, y Adolfo Burgos, que es integrante de la compañía, tuvo una evolución muy importante en los últimos tres años. A mí me gustaron mucho sus trabajos. Cuando surgió la propuesta de crear el "rock ballet", con música del rock nacional, me pareció interesante que ese taller tuviera sus frutos. Como es algo muy distinto de lo que el Argentino suele dar, pensé que era demasiado fuerte un espectáculo de rock ballet completo para empezar. Entonces pensé que era interesante incorporar a Burgos con una obra en la que trabaja casi toda la compañía, con otro vocabulario, mucho más neoclásica.
P.: ¿La incorporación del rock está orientada a la captación de un público joven?
M.S.: Mi idea siempre fue acercar a nuevo público, porque éste es un teatro lírico y no deja de ser un desafío. El año pasado hice una coreografía llamada "El guía" que tuvo muy buena repercusión en especial con la juventud. No me refiero sólo a la edad cronológica, sino a la mentalidad: hay gente mayor a la que le gusta ver otro tipo de danza. Surgió esta posibilidad con la dirección anterior, con la propuesta que yo hice de algo inédito acá, con una banda en vivo en el escenario, multimedia y todo el cuerpo haciendo una técnica muy diferente con una base clásica muy sólida. En este momento el nivel de la compañía es increíble, son esas camadas notables, y como director tengo la suerte de coincidir con esta generación que lo puede hacer con tanta facilidad. La idea es incorporar diferentes estilos y atraer a un nuevo público.
P.: De acuerdo a su percepción, ¿cómo está compuesto el público de ballet del Argentino?
M.S.: Es platense. Durante muchos años no hubo mucha promoción y eso hizo que quedara en ese círculo local. Si bien hay afluencia de público de Buenos Aires, siempre es más platense. Yo tengo la intención de apuntar a la Ciudad de Buenos Aires, de mostrarles lo maravilloso que tenemos. Sobre todo a la gente joven.
P.: ¿Cómo ve la evolución de la compañía desde su asunción?
M.S.: Yo hace ya siete años que estoy en el Argentino. Fui primero maestro ensayista, y después era la mano derecha de directores anteriores, hasta que me hice cargo de la dirección. La repercusión fue importante porque ellos me conocían a mí y yo a ellos, los venía formando, la preparación física fue mía en estos últimos siete años, la mayoría de los talentos que hay ahora entraron cuando yo estaba en el jurado y yo los formé, prácticamente. Hay una continuidad. Como director tengo otra responsabilidad, y una de ellas es enriquecer con diferentes lenguajes. Vamos por buen camino, por lo que estoy notando, pese a los problemas que hubo. Estoy muy agradecido a la gestión anterior porque me dio mucho apoyo. El año pasado el único cuerpo artístico que estuvo funcionando fue el ballet, los otros cuerpos, orquesta y coro, tuvieron más inconvenientes que nosotros. Yo intenté ir para adelante, aunque fuera con dos luces, porque para eso trabajamos, y ahí el cuerpo de baile se ganó un poco un lugar.
Entrevista de Margarita Pollini


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