- ámbito
- Edición Impresa
El cambio en el país tardará aún en llegar a la región
• SALVO PERÚ, NO HAY PRONTO ELECCIONES PRESIDENCIALES.
• LAS LEGISLATIVAS VENEZOLANAS PUEDEN ACELERAR LOS TIEMPOS ALLÍ.
Henrique Capriles, Mauricio Macri y Nicolás Maduro
La victoria macrista, ampliamente celebrada a través de redes sociales por dirigentes conservadores y de centroderecha de Hispanoamérica, fue considerada ayer por la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) venezolana y uno de sus máximos líderes, el gobernador de Miranda, Henrique Capriles, como un hecho "inspirador" y "muy importante para la democracia" latinoamericana de cara a los comicios legislativos del 6 de diciembre.
La expectativa del antichavismo de replicar el éxito de Cambiemos no es menor cuando los sondeos de intención de voto de firmas como Datanálisis o Hinterlaces lo sitúan con posibilidad de arrebatar al oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) por primera vez en 16 años la mayoría parlamentaria.
Sin embargo, un eventual triunfo electoral no derivará en un cambio de bandera política en el país, puesto que las próximas elecciones presidenciales están previstas recién para 2019. La oposición, no obstante, espera proyectar el resultado de diciembre para afrontar durante 2016 una nueva batalla, la del referendo revocatorio.
Para ello, la MUD deberá contar con el apoyo de al menos el 20% de los electores inscriptos. Sin duda, la cita en las urnas del mes que viene será un termómetro para conocer si cuenta con el suficiente respaldo para hacerlo. Por el momento, el encarcelado opositor Leopoldo López lo marcó como una prioridad, pero la alianza decidió no introducirlo por ahora como un tema de campaña.
En Brasil, los esfuerzos del centroderecha por terminar con el Gobierno de Dilma Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), a través de un juicio político ("impeachment"), parecen empantanados por el hecho de que el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha -quien tiene en su mano el poder para iniciar el proceso- es blanco él mismo de un intento de destitución.
En Bolivia, donde Evo Morales fue reelecto en 2014 con el 61,36% de los votos, el oficialismo se prepara para celebrar el 21 de febrero un referendo para reformar la Constitución y permitir que el jefe de Estado pueda aspirar a un nuevo mandato, el cuarto. Las encuestas vaticinan que pasará el trámite con un apoyo popular cercano al 50%.
Un caso distinto es el de Perú, que celebrará comicios presidenciales en abril próximo, donde la derecha tiene fuertes posibilidades de vencer y el Gobierno de Ollanta Humala bate récords de impopularidad (12% de respaldo). La líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, preso por delitos de lesa humanidad, posee el 33% del apoyo, de acuerdo con sondeos de mediados de octubre.
El plato fuerte electoral del año que sí podría traer una ola de contagio conservador mayor son los comicios presidenciales a la Casa Blanca donde los republicanos ansían poner fin a ocho años de mandato demócrata. La puja de noviembre próximo, basándose en las cifras actuales, sería entre la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, referente de los sectores moderados del Partido Demócrata, y el multimillonario Donald Trump, que ha consolidado su éxito en la interna opositora a fuerza de declaraciones xenófobas, machistas y con un discurso de recuperar la hegemonía comercial de Estados Unidos en el mundo.
En otros países de la región la cita con las urnas se demorará unos años. En Ecuador el sucesor de Rafael Correa -que ya anunció que no será candidato pese a que se apruebe una reforma constitucional para permitírselo- se elegirá en dos años mientras que en Chile y Uruguay, donde la oposición celebró animadamente el triunfo de Macri, los comicios presidenciales serán en 2017 y 2018, respectivamente.


Dejá tu comentario