“El campo necesita estímulos, no medidas por decreto”

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No sólo el campo, sino todo el país merece un rumbo cierto, confiable y previsible, para afrontar los difíciles momentos actuales causados por impericias locales y tsunamis mundiales. Que a nadie le queden dudas, hoy lastimosamente el Gobierno desconoce qué pasa en el sector. Es necesario que nos conozcan para poder comprender la realidad y actuar en consecuencia.
Para ayudar en el aprendizaje hay que recorrer el país en toda su dimensión. Parece una obviedad, pero no se hace. Son muy distintas sus regiones, con problemas diferentes en el aspecto no sólo ecológico y productivo, sino sociológico. Ya lo decía Einstein hace tiempo: «Jamás se solucionará un problema empecinándose en caprichos, y sugiriendo y siguiendo los mismos criterios que lo originaron».
A los procesos biológico-productivos hay que conocerlos; atacarlos por desconocimiento no es el remedio. Lo único que se genera es desconexión y asimetría en los eslabones de la cadena. Fomentar el antagonismo, la intolerancia, la soberbia y el agravio, y lo que es peor ufanarse de ello, nos está llevando al éxodo de las poblaciones rurales, con la consecuente parálisis de los pueblos del interior.
La no implementación de la fatídica Resolución 125 no solucionó los problemas del campo, sólo fue una posibilidad de pacificación nacional. El problema de fondo es que quienes originaron y propiciaron esa Resolución todavía no se han dado cuenta del daño que causaron y causan.

Es prioritario ser coherentes, respetar los mercados y la formación del precio; tener secretarios y funcionarios en las distintas áreas, verdaderos «abrepuertas». No como hasta ahora, que se jactan en ver quién tiene más capacidad para poner trabas. Al que están parando y destruyendo es al país. Lo padeceremos todos y lo sufrirán también quienes lo originaron.

Lo que el campo necesita es la eliminación total de las retenciones a las exportaciones; cese definitivo de registros perversos de exportación (ROE), supresión ridícula de encajes de carne en cámara, libertad de cupos de exportación y fomentos de la misma.

También es necesario dejar de lado subsidios cruzados que lo único que generan es cada vez más desconexión y asimetría en la cadena, con la consecuente liquidación de vientres e infanticidio de reses. No intervención de mercados. No imposiciones o límites de peso en faena, que sus marchas y contramarchas traen confusión.

Hay que abrir mercados, exportar; con esto estabilizado, el aumento del peso de faena viene solo, el cual auspiciamos por estímulo, no por decreto.

También son necesarios índices confiables y creíbles, un Ministerio de la Producción con planes y sistemas productivos sostenibles y sustentables. Previsibilidad con reglas de juego claras y estables.

De no ocurrir esto, se seguirán escribiendo titulares, se tratará de agrandar la escenografía para explicar lo inexplicable, pero desgraciadamente al escenario lo ocuparán otros protagonistas.

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