Ciudad de México - El favorito para ganar las elecciones presidenciales de México ha estado informando a los inversores, incluido el jefe de BlackRock Inc., Larry Fink, que no es un radical de izquierda y que luchará para preservar el acuerdo comercial del NAFTA con Estados Unidos.
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El político izquierdista Andrés Manuel López Obrador ha asistido personalmente a algunas de las reuniones, lideradas por Carlos Urzúa, el hombre que ha dicho dirigirá la Secretaría de Hacienda si gana las elecciones del 1 de julio.
"Realmente no somos izquierdistas, somos de centroizquierda", dijo Urzúa.
Añadió que había transmitido ese mensaje en reuniones con alrededor de 65 fondos de inversión, y que les expresó que López Obrador está comprometido con la autonomía del banco central, la libre flotación del peso, el libre comercio y control del gasto.
Destacó las reuniones con Fink, director ejecutivo de BlackRock, el administrador de activos más grande del mundo, y Justin Leverenz, director de acciones de mercados emergentes de OppenheimerFunds, como dos ejemplos de encuentros que salieron bien.
Urzúa dijo que no cree que Trump vaya a desechar el NAFTA porque eso sería "desastroso" para México, Canadá y Estados Unidos.
Agregó que se ha reunido con funcionarios del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y del Consejo de Seguridad Nacional en Washington en las últimas semanas y que Graciela Márquez, quien sería ministra de Economía, supervisando las negociaciones comerciales, también se ha reunido con autoridades.
Urzúa, un economista de 62 años, es un viejo amigo de López Obrador y se desempeñó como ministro de Finanzas de Ciudad de México cuando el político fue alcalde de la capital.
Un Gobierno del líder izquierdista apuntaría a un crecimiento económico de alrededor del 5% hacia el final del período de seis años, liderado por la inversión pública y privada en trenes, puertos y carreteras. El año pasado, la economía de México creció un 2%.
Para mantener un límite al gasto social prometido, planean tomar medidas drásticas contra el despilfarro y la corrupción en las compras del sector público. Y si no encuentran el dinero para financiar sus planes de gasto social, harán recortes, dijo Urzúa.
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