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El cielo se llevó un goleador
Francisco Varallo con la camiseta de Boca con la que marcó 181 goles en 210 partidos. Murió un pedazo grande de la historia de nuestro fútbol.
Se nos fue un pedazo grande de historia, no sólo del fútbol argentino, sino del fútbol mundial. Ya no quedan sobrevivientes del Mundial de 1930, aquel romántico torneo que inició el camino del espectáculo más grande del mundo, el que ahora ven más de mil millones en todo el mundo y que en aquel entonces juntaba un puñado de miles, que se encargaban de reproducirlo en forma oral porque no había televisión y el cine sólo reprodujo unas pocas imágenes de la final que aún se repiten.
Varallo había nacido el 5 de febrero de 1910 en el barrio Los Hornos de La Plata y fue uno de los jugadores más jóvenes en jugar el Mundial, donde llegó siendo jugador de Gimnasia y Esgrima, pero con el pase firmado para Boca. Había sido campeón con Gimnasia en 1929, el penúltimo año del amateurismo y había marcado el gol decisivo. En el Mundial era una especie de «ahijado» de Roberto Cherro, quien lo guiaba y aconsejaba. Después armarían una dupla triunfal en Boca, donde Varallo convirtió 181 goles en 210 partidos (de 1931 a 1939 en que se retiró por una lesión a los 29 años), y que fue superado por Martín Palermo hace un año. Su marca estuvo vigente nada menos que por 70 años. En ese momento declaró: «Me pone contento que Martín haya superado mi récord, pero mi bisnieto va a hacer más goles que él y va a recuperar el récord para la familia».
Diego Lucero contó la anécdota de la final del 30, cuando Varallo no podía jugar por una lesión en su pie y para demostrar que no le dolía pateó tres veces una pared.
En 1993, en una nota que les hicimos juntos para la revista Fútbol Argentino, contaba: «Yo no debía haber jugado, pero sabía que venía un barco con hinchas de Boca para verme y por eso disimulé el dolor y jugué, pero no debía, como tampoco tenía que jugar Luis Monti (el capitán del equipo), que tenía miedo por las amenazas. La final la perdimos nosotros». Ese partido terminó 4 a 2 para Uruguay, después que Argentina terminó el primer tiempo ganando 2 a 1.
Famoso por su sinceridad para contestar, alguna vez le preguntaron sobre los partidos con Bolivia en la altura, que la Selección o Boca ganaban por goleada y dijo: «En esa época la altura no existía».
Se fue Pancho Varallo y con él se fue el último eslabón entre el fútbol romántico y el profesionalismo. El último amateur que disfrutaba del fútbol y de la vida. Siempre con una sonrisa amable y hasta se sonrojaba cuando alguien hablaba de su grandeza.


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