- ámbito
- Edición Impresa
“El cine debe llegar a la mente, no sólo a los ojos y oídos”
Terry Gilliam, durante el accidentado rodaje de «Parnassus», época en la que murió su protagonista, Heath Ledger.
Periodista: ¿Es cierto que debió cambiar algunos diálogos a causa de ese inesperado drama?
Terry Gilliam: Cambié algunas escenas, pero ningún diálogo, en absoluto. La confusión es porque Christopher Plummer, cuyo Narcissus combina Prospero con el Rey Lear, dice algunas expresiones sobre la muerte, que parecen escritas como reflexión sobre la muerte de Heath, pero en verdad ya estaban en el guión. Asuntos propios de la edad, creo que con la edad empiezo a pensar en ciertas cosas, y Christopher me pidió eliminarlos porque nos tocaban demasiado cerca, pero al final las terminó diciendo maravillosamente. Él es un fenómeno.
P.: Parece que todos los que trabajan con usted lo son.
T.G.: Es que estoy en todos los aspectos de mi obra, soy razonablemente bueno en cada uno, y por eso contrato actores mejores que yo, que saben que entiendo lo que ellos hacen, que los aprecio, y que además sus trabajos siempre van a lucir en la pantalla. No me gusta desperdiciar nada. «Parnassus» costó apenas 25 millones.
P.: Increíble. ¿Con todos los inconvenientes que tuvo?
T.G.: No gasto tanto en efectos sonoros ni de última generación. Mis trucos son comparativamente artesanales, porque quiero entrar en la mente de las personas, no en sus oídos. Con viejos recursos, y una estética parcialmente retro (la del circo, los teatritos de figuras troqueladas, etc.) espero alentar la imaginación de las personas. No creo que Hollywood quiera hacer lo mismo. Al contrario, quiere imponer una fantasía standard. Cuando mostré mi film a los distribuidores dijeron «es maravilloso, pero demasiado sofisticado para nuestro público». Es horrible pensar eso, además «Parnassus» es para todos, no tiene que ver con la edad ni la cultura, sino con una actitud de mente abierta.
P.: ¿Ni siquiera les atrajo el nombre de Ledger?
T.G.: Ni cuando empezamos. Ya era el actor de «Secreto en la montaña», sabían que pronto sería figura con «Batman, el caballero de la noche», pero nada. Muy pocos decidieron financiarnos.
P.: ¿Qué pasó tras la muerte de Ledger?
T.G.: Él además era un amigo, yo quise abandonar todo, rendirme, es lo que sentimos en un momento como ese. Además, si muere la estrella en medio del rodaje, los financistas abandonan la película. Normalmente las cosas funcionan así. Por suerte estoy rodeado de gente que nunca me escucha, como mi hija Amy, coproductora, y mi director de fotografía Nicola Pecorini, que pateaban para adelante. Y cuando Johnny Depp me dijo «Lo que quieras de mi», todos retomaron la confianza. Lo normal entonces hubiera sido rehacer todo con él, pero eso hubiera alterado muchas agendas de trabajo, y aumentado los costos. Ahí tuve otra idea.
P.: ¿Cómo fue?
T.G.: Básicamente, faltaba rodar las escenas de Heath detrás del espejo del doctor Narcissus. Bueno, ¿vio que al primero que lo cruza, el borracho, apenas pasa le cambia la cara? Ahí entonces queda establecido que uno cambia cuando cruza al otro lado, donde están los sueños. Así que llamé a Johnny, Jude Law y Colin Farrell, tres de sus amigos más cercanos y físicamente más parecidos. No había mucho tiempo para ensayar, por eso era importante que ya lo conocieran de cerca, y lo tuvieran incorporado.
P.: Y ellos eran como suplentes de lujo.
T.G.: Así es. A Johnny lo tuvimos menos de un día y medio. Llegó y bingo, hizo una actuación brillante. No podíamos creerlo. Jude había sido el candidato inicial. Cuando salimos a buscar los primeros financistas del proyecto, presentábamos un storyboard con su figura en la escena de la escalera. ¡Y acabó haciendo esa escena, eso fue extraordinario! A Colin le tocó la parte final, que es la más difícil. Pero él me dijo, «sentía su espíritu entrando en mi cuerpo». E hizo una actuación admirable, sin siquiera el tiempo suficiente para ensayarla. Es decir, nada de esto tendría que haber funcionado, y funcionó. ¡Tanto, que ahora algunos creen que diseñamos la participación de los cuatro desde el comienzo del proyecto!
P.: ¿Cómo ve ahora a la película?
T.G.: Creo que es un testamento maravilloso por el amor que generaba Heath. De hecho, su espíritu fue una presencia muy poderosa durante todo el rodaje. Y sobre ese asunto del cobro del contrato, ocurrió que algunos dijeron que, como él había hecho solo la mitad, le pagarían a sus deudos solo la mitad. Fue ahí cuando sus amigos decidieron cobrar con ganas y donarlo todo a la hija. Eso, y no solo entre la gente del cine, es un milagro increíble.
P.: También lo es la forma como figura en los créditos.
T.G.: Una noche dije «Contractualmente es una obra mía, pero no puedo poner A Film of Terry Gilliam, me parece más adecuado of Heath Ledger & Friends», y todos estuvieron de acuerdo. Es lo que él se merece.
P.: ¿Al final la distribuyeron bien en EE.UU.?
T.G.: Hicimos tres campañas separadas. Una para niños, por canales infantiles de TV, otra para fans de Monty Phyton, y otra para público en general. Esto, porque los niños no hablan con sus padres, los fans no hablan con la gente común, nadie está hablando con el otro, para decir «mira, esto puede interesarte, vamos a verla». De esa forma llegamos a cada uno, y cada uno fue a la sala. Es triste, pero es así. ¡Una película para todo el mundo, sobre un padre y su hija! (y el Diablo y algunos otros personajes).
P.: ¿Se sigue viendo con sus compañeros de Monty Python?
T.G.: No sé quiénes son. Ah, ya, unos viejos miserables, muy mayores. No, la verdad es que ahora somos más amigos, nos caemos bien, pero a veces pienso que era mejor cuando vivíamos discutiendo y haciendo ese humor salvaje, verbal, tan inglés. El 15 de octubre celebraremos en Nueva York los 40 años del grupo. Ya estamos viejos. Pienso que la gente irá solo para ver cómo nos olvidamos la letra y nos quedamos dormidos en el escenario, con la boca abierta y la baba chorreando. ¡Ah, qué fea imaginación tienen algunos!
Entrevista de Paraná Sendrós


Dejá tu comentario