El Cirque du Soleil presentará historia de una Alicia posmoderna

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En una imponente carpa azul y amarilla, ubicada en Vicente López (Laprida y Bartolomé Cruz), tendrán lugar las funciones de «Quidam», el tercer espectáculo que la compañía canadiense Cirque du Soleil traerá a Buenos Aires entre el 29 de mayo y el 27 de junio, tras la exitosa presentación de «Saltimbanco» en 2006 y de «Alegría» en 2008. El costo de las entradas continúa siendo muy elevado: va de 200 a 450 pesos, según la ubicación, más un sector VIP («Tapis rouge») de 650 pesos por butaca. Los chicos abonan entrada a partir de los 3 años cumplidos.

«A veces es difícil hacerle entender al público por qué esta producción es tan costosa», admitió Rob McKenzie, director general de este espectáculo. «Sabemos que son precios muy altos y tenemos en cuenta las quejas de la gente, pero también hay que tener en cuenta que es un espectáculo de alta complejidad que requiere de una permanente inversión económica tanto en el área técnica como artística y esto incluye traslados, contrataciones, entrenamiento y cuidado de los artistas, etcétera. Son muchos factores los que hacen que este extraordinario show requiera de entradas tan caras».

«Quidam» fue creado en 1996 y a diferencia de «Saltimbanco» y «Alegría» (estrenados previamente en ese orden) cuenta con una línea argumental que sirve para enlazar doce cuadros circenses. Narra las andanzas de Zoé, una jovencita de doce años que en reacción a la indiferencia de sus padres y a la alienación de la gran ciudad entra en un universo mágico, acompañada por dos personajes bastante inquietantes. El show incluye números aéreos; acrobacia en cámara lenta; destrezas con aros, cuerdas y telas, más las infaltables rutinas de payasos (uno de ellos es el argentino Toto Castiñeiras).

Son 90 minutos de proezas físicas y climas de ensoñación apuntalados por una banda en vivo y un diseño de arte de impacto visual. El vestuario de Dominique Lemieux y la iluminación de Luc Lafortune, creados para este show, contribuyeron a definir la línea estética de la compañía, luego tan imitada en el mundo entero.

A la entrevista que este diario mantuvo con McKenzie, se sumó el australiano Sean McKeown, director artístico de «Quidam».

Periodista: ¿En qué difiere «Quidam» de los demás shows de gira?

Sean McKeown: Todos los shows del Cirque du Soleil son diferentes. Pero creo que hubo una apreciable evolución desde Saltimbanco y Alegría a Quidam fue el tercer espectáculo de la compañía y que fue visto por más de 9 millones de personas en todo el mundo. A cada función asisten 2500 espectadores.

P.: La historia que narra «Quidam» tiene algo de «Alicia en el país de las maravillas» ¿no cree usted?

S.M.: Sí. Tiene rasgos comparables con la historia de Lewis Carroll. Pero «Quidam» está referida al mundo de hoy y tiene un estilo mucho más moderno y estilizado. Su creador, Franco Dragone, estaba en Nueva York, caminando por la calle cuando de pronto percibió la falta de conexión entre la gente, su indiferencia. Fue entonces cuando decidió crear un show que transformara ese mundo alienante con un mensaje de unión y esperanza.

Rob McKenzie: Su protagonista es una jovencita en camino a sus 13 años, que se enfrenta a las mismas cuestiones con las que hoy pelea cualquier adolescente, tomando distancia de sus padres, rebelándose contra la sociedad y entrando a un mundo imaginario en busca de amigos.

P.: ¿»Quidam» sufrió algún cambio desde 1996 hasta ahora?

S.M.: A nivel técnico siempre lo estamos actualizando. Obviamente, la estructura y dispositivos originales ya fueron reemplazados. Lo que se mantuvo fue el concepto artístico del show que los propios artistas se encargan de renovar y mantener fresco. De «Quidam» participan cerca de 25 técnicos y 50 artistas y todos ellos viajan con nosotros por todo el mundo.

P.: ¿Cuántos metros abarca el predio que ocupan en Vicente López?

R.M.: Unos 2000 metros cuadrados. La carpa del show mide 120 metros cuadrados y el resto del predio está ocupado por varias tiendas y trailers destinadas a salas de reuniones, guardarropa, áreas de descanso, vestuarios y salas de training y fisicoterapia.

P.: La carpa mayor tiene los mismos colores que uno de los cuadros de fútbol más populares de la Argentina...

S.M.: Son los de Boca Juniors ¿No? Esperemos que sus rivales no se ofendan.

R.M.: En Brasil tuvimos el mismo problema. Los colores de la carpa eran los de uno de los sponsors, cosa que a su competidor -el otro sponsor del show- no le gustó mucho, dado que su logo era blanco y rojo.

Entrevista de Patricia Espinosa

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