13 de septiembre 2016 - 00:38

El Colón ovacionó a Marianela Núñez en su primer protagónico

• TAMBIÉN BRILLARON ALEJANDRO PARENTE Y EL ELENCO DE LA SOBRESALIENTE VERSIÓN DE "ONIEGUIN"
Tras el frustrado intento del año pasado, el Ballet del Colón concretó el regreso del “Onieguin”, de John Cranko, con la estrella del Royal Ballet al frente del estupendo elenco y un cuerpo de baile a la altura del desafío.

DEBUT. Marianela Núñez, por primera vez protagonista en el Colón, y Alejandro Parente.
DEBUT. Marianela Núñez, por primera vez protagonista en el Colón, y Alejandro Parente.
Distintos aspectos de la función del domingo pasado serían, por separado, razones para celebrar. La conjunción de todos ellos hace que la celebración sea extraordinaria. Luego de un intento frustrado el año pasado (en lo que sería la despedida de Paloma Herrera), el Ballet del Colón finalmente pudo concretar la vuelta del "Onieguin", de John Cranko, una de las cumbres coreográficas de todos los tiempos, con el regreso para la reposición de Agneta y Victor Valcu.

Encabezado por Marianela Núñez, el elenco de la función de estreno fue sobresaliente. Alejandro Parente encarnó al soberbio "Onieguin" con precisión y madurez; por su parte, la pareja integrada por Natalia Pelayo (Olga) y Federico Fernández (Lensky) fue deliciosamente vital en el primer acto, y en el segundo reflejó su drama con exactitud. Vagram Ambartsoumian volvió a ser un perfecto Gremin y el cuerpo de baile se mostró a la altura del desafío. También lo estuvo la Filarmónica de Buenos Aires, a cargo de la partitura de Karl Heinz Stolze sobre los originales de Tchaikovsky y a las órdenes de un excelente Javier Logioia Orbe.

Marianela Núñez tiene una frescura natural que le da la llave para encarnar la candidez inicial de Tatiana. Pero también, en lo más alto de su carrera, cuenta con una madurez artística y personal que le posibilita asumir los desvelos, la angustia y la tortura espiritual que transita el personaje, en especial en la escena final. Pocas veces se conjugan en un artista de la danza control y entrega, cuerpo y alma, conocimiento y sensibilidad, técnica y expresión en proporciones tan perfectas como sucede en la figura de esta bailarina fuera de serie. Visiblemente conmovida, la estrella del Royal Ballet recibió la ovación impresionante que le tributó el Colón en su primer protagónico en esa sala; la emoción de su rostro y su abrazo con Parente, su pareja en la vida real, fueron todo un símbolo.

Dejá tu comentario