- ámbito
- Edición Impresa
El consumo masivo se queda atrás
• Opinión

Juan Manuel Primbas, director de Kantar, lo explica a partir de las diferentes realidades de las clases sociales: "El consumo masivo está muy influenciado por el comportamiento de la clase baja superior, que es el segmento de la población más castigado ya que sufrió el impacto de las tarifas y de la caída del empleo en el conurbano". Según la pirámide social en la que basa el análisis, la clase baja superior está compuesta por un tercio de los hogares del país, que tienen un ingreso mensual entre 9.500 y 18.500 pesos, con un promedio de 14.000. En lo que va del año esa clase social redujo su consumo masivo en un 2%, que se agrega a la caída del 3% del año pasado.
La clase media y la clase media alta y alta también registran caídas en el consumo masivo, aunque por motivos algo diferente, Si bien en esos segmentos también pegó el tarifazo, el descenso en la compra de ese tipo de bienes sería en parte consecuencia de un cambio en la canasta de consumo y del mayor peso de las cuotas.
Aunque suena raro, el 17% que integra la clase baja inferior fue el único segmento que en este año aumentó ese consumo, si bien el 3% de recuperación no alcanza a compensar la baja del 7% del 2016. En Kantar atribuyen esa rareza a que ese grupo está beneficiado por la tarifa social, por los refuerzos en el gasto social y por la reactivación de la obra pública.
La caída que arrastra el consumo masivo y la debilidad del consumo en general tal vez sean la razón por la cual sólo el 20% de la población dice estar mejor que hace un año, mientras que el 40% opina que está peor y otro tanto que está igual, según el último relevamiento del Grupo de Opinión Pública. Cabe aclarar que, de acuerdo a ese mismo relevamiento, las expectativas para el 2018 son mayoritariamente optimistas, lo que conjugaría con lo que muestran las encuestas de intención de voto.
De todas maneras, no es el consumo masivo ni el consumo en general los motores de crecimiento a los que apuesta el gobierno. El proyecto de Presupuesto 2018 prevé un alza del consumo del 3,3%, que es inferior al aumento previsto del Producto Bruto Interno.
El discurso oficial plantea que las palancas del crecimiento deben ser la inversión y las exportaciones.
La primera palanca ha comenzado a moverse. Datos provisorios del ministerio de Hacienda muestran que en cada uno de los meses de junio, julio y agosto la inversión en Maquinaria y Equipo subió a un ritmo interanual de dos dígitos, llegando a 25% en agosto.
La otra palanca está parada. En los primeros ocho meses del año las exportaciones cayeron 0,1 % en valor y 2,4 % en volumen, y la proyección oficial para el año que viene es del 5,6 %, una meta para nada ambiciosa.


Dejá tu comentario