El accidente fatal volverá a poner en el centro del debate el futuro inmediato de los autos autónomos. Es que existe un vacío legal que todavía no permite definir de quién es la responsabilidad ante un siniestro y esa es una de las trabas principales para que esta modalidad desembarque de manera masiva en el mercado.
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Son muchas las variantes que podrían incidir en un accidente y eso hace que el escenario sea más complejo: puede ser una falla del vehículo o del software, un error de la persona que va detrás del volante y hasta el estado de las calles y las señalizaciones, que podrían afectar el correcto funcionamiento de estos coches.
En 2015, Volvo, justamente involucrado en el accidente de ayer en Estados Unidos, dijo que asumiría la responsabilidad legal en caso de un choque de uno de sus vehículos autónomos. Pero, más allá de ese ejemplo, cada país (y cada estado dentro de un país) tiene sus propias normas.
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