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El default, hasta en “Game of Thrones”
-Bronn: Nunca pedí dinero prestado. No tengo claro cuáles son las reglas.
-Tyrion Lannister: Bueno, ejem, el principio básico es que te presto dinero y luego de un período de tiempo que hayamos acordado me lo devuelves con intereses.
-Bronn: ¿Y qué pasa si no lo hago?
-Tyrion Lannister: Bueno, tienes que hacerlo.
-Bronn: ¿Pero qué pasa si no lo hago?
-Tyrion Lannister: Por eso no te presto dinero.
Este diálogo ejemplifica de manera elocuente la situación en la que se encuentra la Argentina. La realidad es que al negarse a cumplir una sentencia judicial que lo obliga a pagar a los holdouts (porque considera que su reclamo es éticamente ilegítimo), el Gobierno ha dejado de pagar a la mayoría de los inversores (cuyo derecho a cobrar reconoce como legítimo). Para estos últimos las distinciones semánticas son irrelevantes. Lo único relevante es que no cobraron los intereses pactados en el plazo acordado. Y mientras este estado de cosas subsista, por la razón que fuere, nadie le prestará dinero a la Argentina (o se lo prestará a tasas altísimas) y el flujo de inversiones externas se paralizará.
Es cierto que los mercados tienen memoria corta, pero como explica el enano de "Game of Thrones" no pagar tiene un costo. Ecuador tuvo dos defaults en lo que va de este siglo y hace un mes volvió a los mercados internacionales con una emisión de bonos a 10 años por 2.000 millones de dólares. Aparentemente la demanda de los inversores cuadruplicó el tamaño de la colocación. Dado que la izquierda mal informada siempre pone a Ecuador como ejemplo de lo que la Argentina debería hacer, vale la pena destacar que esta nueva emisión se hizo bajo la jurisdicción de las leyes de Nueva York. Es decir que si Ecuador no paga, se las tendrá que ver con un juez norteamericano. ¿Una abyecta renuncia a la soberanía nacional o un calculado pragmatismo? Las declaraciones del presidente Rafael Correa no dejan dudas. "Uno de los cuellos de botella para todos los países es el financiamiento. Si podemos conseguir dinero más barato y diversificar nuestras fuentes de financiamiento, sería estúpido no hacerlo." Los partidarios locales del repudio de la deuda externa se quedaron sin su ídolo, que encima los insulta.
¿Qué podemos concluir de todo esto? Como consecuencia del default de 2008 durante seis años Ecuador se tuvo que financiar a una tasa de interés más alta que la que podría haber conseguido en los mercados internacionales. En el caso de la Argentina, el costo del default fue significativamente mayor. Justamente por la corta memoria de los mercados, prolongarlo indefinidamente es una estrategia tan costosa. Olvidémonos de este último episodio. La realidad es que la Argentina está en default desde diciembre de 2001. El default sólo terminará cuando no queden más holdouts.
En la historia reciente de defaults y reestructuraciones el caso argentino es excepcional. Como explica un informe reciente de Moody's, en general las reestructuraciones de bonos soberanos se han resuelto de manera rápida, sin mayores problemas con holdouts y sin litigios costosos e interminables. El 80% de los gobiernos que entraron en default reestructuraron su deuda dentro de los 10 meses siguientes. Mientras que en promedio el nivel de aceptación fue del 95%, para la Argentina fue del 75% (en 2005). Desde 1990 hubo 34 defaults y uno solo terminó en un litigio interminable, el de la Argentina. Finalmente, sólo la reestructuración de Grecia impuso una quita superior a los bonistas.
Esto explica por qué en los últimos cinco años, el riesgo país de la Argentina ha prácticamente cuadruplicado al de Uruguay, Colombia y Perú y es casi un 50% superior al de Ecuador. Semejante brecha ha tenido y tiene un enorme impacto sobre el sector privado argentino, que se ha visto imposibilitado de financiar sus inversiones a tasas razonables en los mercados de capitales internacionales (el mercado de capitales local dejó de existir hace años). Hay una verdad ineludible: sin inversión no habrá crecimiento, sin crecimiento habrá más pobreza y marginación. Si el Gobierno no resuelve pronto el conflicto con todos los holdouts, se va a profundizar este problema. Eso es lo único que realmente importa. Dada la intransigencia del Gobierno, la propuesta de Fernando Navajas de involucrar al FMI publicada ayer en Ámbito Financiero puede ser una buena opción.
(*) El autor es profesor de Finanzas en New York University y Universidad del CEMA.


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