5 de marzo 2013 - 00:00

El día después

Las derrotas de Boca y de River en la cuarta fecha del torneo Final hicieron que se ponga en discusión el trabajo de los técnicos más exitosos de la historia de ambos equipos. El momento es distinto, porque River había ganado los tres partidos anteriores y Boca viene a los tumbos, sin encontrar el rumbo y con una defensa que da todas las ventajas y que era el punto fuerte de la era Falcioni (a quien echó la gente por defensivo).

La expulsión de Ramón Díaz por hacer entrar a sus dirigidos un minuto tarde le complicó la vida a un equipo que depende mucho del carisma de su técnico y que, aunque está ganando en autoestima, viene de un período en el que un resultado en contra era un gran drama. Una de las cosas más importantes que consiguió Ramón en River es absorber todas la presiones y alivianar la mente de sus jugadores, que sólo tienen que pensar en ganar y no preocuparse por el qué dirán si pierden, porque las derrotas (y también los triunfos) serán de Ramón y no de ellos. Por eso se conjugaron varios factores, como su ausencia repentina del banco y el gol de Stracqualursi a los 45 segundos. En Boca la cosa es distinta: los hinchas cumplieron con todos sus sueños, porque recuperaron al "Virrey" Bianchi y a Riquelme, pero por ahora el equipo no arranca y le cuesta ser protagonista. Con Falcioni era un equipo acostumbrado a privilegiar el orden defensivo y con Bianchi quiere ser agresivo y protagonista, pero hace agua por todos lados (principalmente por los costados) y esos errores defensivos lo vuelven frágil. Por eso le cuesta más jugar en la Bombonera que de visitante, porque ante su público no puede especular y tiene que salir a buscar el gol desde el primer minuto. Parece que Bianchi, en lugar de quitarle presión, se la agrega, porque los jugadores cometen errores que antes no cometían.

Lo cierto es que Boca perdió sus últimos tres partidos de local y eso le hubiera costado el puesto a cualquier otro técnico.

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