29 de abril 2010 - 00:00

“El e-book es imparable, pero convivirá con el formato papel”

Francisco Cuadrado: «A diferencia de otros negocios de la cultura, como la música, en el libro va a convivir un mundo digital, que será para un cierto tipo de público, y de libros tradicionales».
Francisco Cuadrado: «A diferencia de otros negocios de la cultura, como la música, en el libro va a convivir un mundo digital, que será para un cierto tipo de público, y de libros tradicionales».
Que la revolución del libro digital está en marcha, impulsada este año por el lanzamiento del iPad, ya no quedan dudas. Este diario publicó, una semana atrás, un informe sobre las nuevas técnicas que podrían transformar por completo la forma en la que vamos a leer en el futuro. Sin embargo, el tiempo de implementación, la posibilidad de que se extinga o no el histórico libro de papel, continúan siendo interrogantes de difícil elucidación. Francisco Cuadrado, director de Ediciones Generales del Grupo Santillana, viajó al país para asistir a la Feria del Libro, y dialogamos con él sobre este tema

Periodista: ¿Qué le sucede a las grandes editoriales con el avance del libro digital y el e-book?

Francisco Cuadrado: En principio, el contenido sigue siendo el eje. El cambio de formato, el dejar de lado el papel, va a traer más cambios, pero el contenido (el ensayo, la novela, el texto) sigue siendo el centro. Cómo va a evolucionar nadie lo sabe aún. Que el libro digital tiene un espacio que no tenía hace unos años es indudable. A qué ritmo va a avanzar tiene que ver con muchas cosas. Entre otras, de cómo el público lo vaya aceptando. Sabemos que hay tecnologías que se quedan paradas y no evolucionan, y otras se hacen su lugar. ¿Desaparecerá el papel? No en el corto plazo. Va a haber un tiempo de convivencia. A diferencia de otros negocios de la cultura, como la música, aquí va a convivir un mundo digital, que será para un cierto tipo de público, y de libros tradicionales. Luego habrá una modificación en los contenidos, pero aún no contamos con todas las variables para poder preverlos.

P.: Esto supone un cambio en los hábitos.

F.C.: Se van a instalar hábitos nuevos. Evidentemente, la gente más joven será la que los asuma más rápidamente, y lo estamos viendo. La literatura juvenil tendrá su lugar y aquellos textos que son elementos prácticos, y que ya están instalados. El libro científico comienza a tener un espacio muy fuerte en el mundo digital. Se nota en las descargas en las computadoras de libros técnicos, de Derecho. ¿Las novelas? Tendrán su lugar, pero el sistema no se ha asentado. En el mercado estadounidense, el año pasado la venta de contenidos fueron en digital en torno a 2%. No hablo de la venta de aparatos, de readers, sino de contenido. Se ha duplicado con mucha fuerza, pero sólo alcanzó al 2%, y hablamos del mercado que lleva más tiempo, el que está más maduro.

P.: ¿Qué actitud van a tener ustedes como editorial?

F.C.: Estamos digitalizando nuestro catálogo. El Grupo tiene un catálogo vivo de unos 6.000 títulos, que en un año en medio, como máximo dos años, estará terminado. En paralelo estamos cambiando la forma de trabajar de los editores, para que directamente editemos en la tecnología que permite también sacar el libro digital, y no tener que hacer luego una digitalización. Lo estamos haciendo en muchos casos en la India, que es en este momento el país que digitaliza la mayoría de los contenidos. De ahí a sacar directamente en formato iPad, digital o que pueda ir a la imprenta. Es un cambio para los editores. No es un cambio radical, pero si es un cambio a la hora trabajar con respecto a los últimos años. Requiere formación, inversión tecnológica, y saber que se va a editar de otra manera. Por otro lado, hemos juntado un grupo amplio de editores, liderado por Planeta, Random House y nosotros, que tenemos detrás muchas más editores, y hemos montado una plataforma para la venta a las librerías on line de contenidos digitales.

P.: ¿Con qué fin?

F.C.: Contar con una tecnología común para que las librerías digitales puedan tomar de ahí los contenidos, y administrar los derechos, los precios. Nosotros no vamos a vender al público, somos editores, y no es la intención de la plataforma. La plataforma va a ser el lugar común donde todas las librerías on line podrán acceder. Si formamos una plataforma en común es porque la tecnología es común, por lo tanto cada librería, cada punto de venta, no tendrá que adaptarse a la que ha puesto en marcha Santillana, Planeta o Anagrama, o la que quiera poner en funcionamiento cualquier otro editor: es común y por lo tanto abarata muchísimo los costos. En segundo lugar nos permite ir a todos más o menos acompasados. No tiene sentido que una editorial saque una parte del catálogo y otra no esté. Lo que el público quiere es un catálogo completo. No distingue editoriales, distingue libros que le gustan, autores, temáticas, géneros. Estamos aprendiendo los errores de los pioneros estadounidenses, que han empezado cada uno por su lado con estrategias muy agresivas.

P.: ¿Cuándo se lanza esta plataforma?

F.C.: En junio en España. Y ahí vamos a aprender todos, entre ellos los mismos libreros on line, y con los títulos llegando al resto de países. Esta tecnología vale para el resto de los lugares.

P.: ¿Para la Argentina?

F.C.: Nosotros vamos a tener la demanda de este mercado. Primero hay que saber qué van a hacer los libreros aquí. Nosotros vamos a vender a libreros argentinos. Desde el momento que hay una demanda, perfecto. Se nos olvida a veces, pero la otra parte importante es que donde se va a ver esto es en los readers, de las diversas marcas y de los cientos de dispositivos diferentes. La gente no va a leer en la pantalla de la computadora. Por lo tanto necesitamos, y esas son labores de este negocio, que los que ofrecen esos dispositivos tengan un plan para llegar a la Argentina o a México o a España.

P.: ¿En qué nivel se encuentra la venta de readers electrónicos en España?

F.C.: El año pasado, que era el gran boom, se estimaba que se habían vendido 40.000 dispositivos. ¿Cuántos habrá en la Argentina? ¿Cuántos tendrán su dispositivo? ¿Cuántos libreros van a montar su librería on line? Lo que tenemos que hacer es estar preparado ¿Un calendario de llegada de todo esto a la Argentina? No sé, pero en el corto o mediano plazo va a haber una demanda, que no será masiva. Las diversas marcas están ya compitiendo y viendo cómo desarrollar su tecnología. Lo que va a ocurrir se produce por fenómenos que muchas veces uno no controla. Yo supongo que para 2011 habrá un desarrollo digital en la Argentina.

P.: ¿El avance comienza a través del libro juvenil?

F.C.: Lo primero es el libro científico, que ya tiene un desarrollo digital. Si uno entra en Amazon encuentra la misma demanda digital y papel para el libro científico. Pero, en general, es arriesgado sacar conclusiones de un mercado tan pequeño. Además hay distorsiones. Recuerdo que cuando salió la nueva novela de Dan Brown se dijo que el primer día había vendido más libros en digital que en papel, cerca de 300.000 ejemplares. Lo que no se contó es que, antes de los pedidos en digital, había 3 millones de ejemplares de reservas previas, hechas durante los tres meses anteriores a la salida del libro. Y como ya estaba reservado, el día de salida del libro no se contabiliza como vendido. Entonces no fue que se vendieran más en digital, sino la forma de contabilizarlos.

P.: ¿El target de la plataforma es un grupo selecto de lectores?

F.C.: Nosotros no pensamos en un lector en especial, estamos pensando en poner nuestro catálogo a disposición de esos lectores que va a haber, que se van a ir configurando, las obras. Es un servicio. ¿Qué pasó en el acuerdo de Sony, para sus readers, con Fnac y un conjunto de editoriales? Que sólo se vendieron 6.000 ejemplares, que estarían en manos de periodistas, editores y fanáticos de nuevas tecnologías. Eso sirve de poco para un mundo editorial. Más que llegar a los lectores, sirve como testeo de ese producto. Uno entiende que haya gente que haga fila por la noche para tener el último Harry Potter, pero me extraña que se haga lo mismo para tener el último iPad, el último avance tecnológico, y ese tipo de gente no es el lector que nosotros buscamos. No es un lector, es un fanático de la tecnología. Creo que hay un conjunto de lectores que están esperando para experimentar con el libro digital, que están esperando que bajen los precios y la tecnología se democratice. Y están esperando a ver cual es el dispositivo de verdad, cual es el que se universaliza. Nadie se gasta 400 euros en algo que le va a servir un par de veces.

P.: ¿Qué índices de lectores hay en España?

F.C.: Hay una lectura promedio de 8 libros al año, de los cuales una mayoría no lee ningún libro, una pequeña de grandes lectores, y la promedio de 4 ó 5 libros al año, lo que significa un gasto de unos 70 euros. Si el aparato cuesta 400 euros y al cabo de 2 años se lo tiene que cambiar, hay algo ahí que no encaja. Por eso no estamos hoy pensando en algo que ya está sino construyendo algo que va a llegar, porque sucederá como con los celulares que comenzaron con los que salen 400 euros y hoy resulta que Telefónica a los usuarios más comunes se los da gratis.

P.: ¿Habrá concentración del mundo editorial digital?

F.C.: Es difícil. Una parte de nuestro catálogo está en la Argentina, con autores argentinos. Si se deslocaliza, los contenidos se vuelven estándar y se pierde el editar en el país y tener contenidos locales. Hay que ver qué ocurre, más allá de lo que pensemos los editores, a nivel global. Hay temas impositivos diferentes. ¿Van a renunciar algunos países a los impuestos que tiene esto, se van a quedar en paraísos fiscales en otras partes? En la medida en que el volumen sea importante, ¿no habrá un tipo de legislación? No estoy tan seguro de que los gobiernos vayan a permitir que el libro desaparezca del mercado. O pasará que como China el gobierno buscará controlar hasta Google. Yo creo que hay algo fundamental, no se puede perder la oferta local por más que se tenga una plataforma que sea útil para todos los países.

P.: ¿Qué diferencia económica habrá entre libro en papel y libro digital?

F.C.:
Dependerá, porque habrá una inversión tecnológica tremenda, y si se aplicara a los poquitos libros que se venden, el costo por libro sería delirante, imposible y no rentable. Según evolucione habrá cosas que desaparecen, el costo del papel, el de la actividad física, la distribución. Hoy ese sector resulta inviable, pero lo que dice el sentido común es que en la medida de su desarrollo va a ser más barato, y va a permitir que los fondos editoriales, los libros que hoy son difíciles de encontrar en librerías, por un tema de capacidad física, van a poder conseguirse. Y esto último es un gran valor para el libro digital. Ojalá que el no tener que trasladarse haga que más gente se acerque a la lectura. Y quien compra por impulso, encuentre, algo que no siempre es posible, el libro que busca de forma disponible. El libro digital potenciará la compra por impulso, el quiero ahora, compro ahora y lo tengo ahora. Compro en la playa, en un viaje, en casa, en el café con alguien que me lo recomienda. Va a generar otro tipo de consumo.

Entrevista de Máximo Soto

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