Basándose bastante fielmente en las anécdotas proporcionadas por el mismo Giacomo Casanova en su autobiografía "Historia de mi vida", Federico Fellini logró una de sus obras maestras menos recordadas, quizá debido a que el alto voltaje erótico de muchas escenas conspiró contra su posterior difusión en TV y cable. Toda la imaginería surrealista y carnal del director está desatada en situaciones desopilantes, a veces increíbles, como el famoso encuentro de Casanova con una androide sexual. Esta película no hubiera sido posible sin el gran presupuesto provisto por la coproducción con Hollywood, y sobre todo sin la imperdible actuación de un hipermaquillado Donald Sutherland, que en este trabajo realmente se superó a sí mismo. Un gran film no sólo para amantes del erotismo, sino del cine con mayúsculas.
| D.C. |



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