23 de enero 2018 - 00:00

El FMI, más optimista con el crecimiento mundial (y con Brasil)

La Argentina se verá beneficiada por el mejor desempeño de sus principales socios comerciales. Advierten por el impacto de suba de tasas en EE.UU.

Presencia. La tuvo ayer Christine Lagarde en Davos, en la previa al inicio oficial de las deliberaciones en Davos.
Presencia. La tuvo ayer Christine Lagarde en Davos, en la previa al inicio oficial de las deliberaciones en Davos.
El Fondo Monetario Internacional es optimista. "La actividad económica mundial continúa firme", señala el informe Perspectivas Económicas Mundiales presentado en simultáneo en Washington y en Davos. El organismo multilateral estima que la producción mundial creció un 3,7 % el año pasado, 0,1 puntos porcentuales más rápido que lo proyectado en el otoño (boreal) y medio punto porcentual más que en 2016.

El repunte del crecimiento es global, con "notables sorpresas alcistas en Europa y Asia". Las previsiones de crecimiento mundial para 2018 y 2019 fueron revisadas al alza en 0,2 puntos porcentuales por el organismo multilateral, hasta el 3,9% para cada uno de estos años. La revisión refleja el aumento en el impulso del crecimiento global y el impacto esperado de los cambios a la política tributaria recientemente aprobados en los Estados Unidos. Del análisis del informe del Fondo se desprende que el mundo en los próximos años traerá tanto oportunidades como algún viento en contra para la economía argentina.

Desde el punto de vista del comercio, que los principales mercados de exportación de la Argentina como son China, los Estados Unidos, Europa o Brasil sigan creciendo a buen ritmo es una noticia positiva para el país.

En este orden, el FMI prevé estabilidad para los precios de las materias primas en general, excluidas las energéticas, pero anticipa un nuevo aumento para el petróleo que favorecería el desarrollo de yacimientos no convencionales como Vaca Muerta.

También es de suma importancia la recuperación prevista para Brasil -crecería el 1,9% este año y un 2,1% en 2019- no sólo porque se trata del primer socio comercial de la Argentina, sino también porque es el principal destino de las ventas externas de manufacturas del país.

Entre los temas que pueden encender una luz amarilla se encuentra la prevista suba de las tasas de interés en los Estados Unidos, en momentos en que la Argentina está demandando unos u$s30.000 millones por año para cerrar sus cuentas externas.

El Fondo también espera una cierta aceleración de la inflación en el mundo. Para el caso de los países emergentes y en desarrollo pasaría del 4,1% anual en 2017 al 4,5% en el corriente año (el Fondo explicita que en este cálculo excluye a Venezuela, un país con inflación de tres dígitos, y a la Argentina). De esta forma, si se cumpliera la meta oficial del 15% en el año, de todas formas la suba de precios en el país triplicaría al ritmo al que se mueve la inflación en el mundo emergente y sería unas cuatro veces más alta si se dieran los pronósticos privados que calculan un aumento del 18% al 20%.

"Al comenzar el año 2018, la economía mundial está ganando velocidad", sostuvo Maurice Obstfeld, consejero económico y director de Investigación del FMI. Pero más allá de esta buena noticia, el economista remarcó que "los líderes políticos y los responsables de las políticas deben permanecer conscientes de que el impulso económico actual refleja una confluencia de factores que es poco probable que dure mucho tiempo".

Obstfeld advirtió que "la crisis financiera mundial puede parecer firmemente rezagada, pero sin una acción inmediata para abordar los impedimentos de crecimiento estructural, mejorar la inclusión del crecimiento y construir amortiguadores de políticas y resiliencia, la próxima recesión vendrá antes de lo esperado y será más difícil de combatir".

El informe del Fondo prevé que los cambios en la política tributaria de Estados Unidos estimulen la actividad, particularmente por la respuesta de la inversión a los recortes del impuesto sobre la renta corporativa. Se estima que el efecto en el crecimiento de los EE. UU. será positivo hasta el año 2020, acumulándose a un 1,2% durante ese año. Los efectos del paquete en el producto en los Estados Unidos y sus socios comerciales contribuyen aproximadamente a la mitad de la revisión al alza del crecimiento mundial durante 2018-2019.

Los riesgos para el pronóstico de crecimiento global parecen ampliamente equilibrados en el corto plazo según el informe, pero siguen sesgados a la baja en el mediano plazo. Por el lado positivo, el rebote cíclico podría ser más fuerte en el corto plazo ya que el repunte de la actividad y las condiciones financieras más laxas se refuerzan mutuamente.

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