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El Gobierno acusa a Shell y a Petrobras por falta de nafta
Julio De Vido, Juan José Aranguren
Por su parte, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, afirmó que «está enviando inspectores para verificar si verdaderamente existe falta de combustibles». Hasta anoche, Shell había recibido inspecciones en 6 puntos de venta, sin que se labraran actas de infracción.
La dependencia de Moreno advirtió además en un comunicado que «si el Gobierno constata que alguna destilería está siendo subutilizada, es decir que no trabaja al 100%, obligaremos a destilar petróleo a nombre de la empresa o de terceros».
La reacción oficial se produjo después de varios días de colas y la imposición de cupos para comprar nafta súper en algunas estaciones de servicio ubicadas en Capital y conurbano, en especial en las que pertenecen a la red de YPF, que tiene precios más bajos que las competidoras.
De Vido, quien también se refirió al tema a través de un comunicado, afirmó que la actitud de Petrobras y Shell está generando «una campaña mediática tendiente a crear incertidumbre entre los usuarios, que ante la alerta de faltantes, acuden masivamente a las estaciones de servicio, y se ocasionan mayores complicaciones».
Según el ministro, «no existe falta de capacidad instalada sino que hay una decisión por parte de esas empresas de refinar menos petróleo para causar este escenario de desabastecimiento». Opinó también que «como empresa con participación nacional, YPF mantiene un precio testigo en el mercado que la actitud irresponsable de Shell y Petrobras busca alterar, lo que provocará que los consumidores paguen precios más altos». Asimismo, destacó que «sólo así se entiende que tales compañías que están cartelizadas permanezcan de brazos cruzados mientras pierden participación en el mercado en manos de YPF y no hacen nada para recuperarla».
Al igual que Moreno, De Vido amenazó con la intervención del Estado para que esas refinadoras utilicen a pleno sus instalaciones, y no descartó que «de ser necesario se regulen las exportaciones de combustibles para que el mercado local esté correctamente abastecido», lo cual en realidad es una amenaza de que no se autorizará a exportar excedentes de productos que no se usan en el país porque ninguna de las petroleras exporta nafta súper. De Vido indicó incluso que le hará llegar a la Embajada de Brasil la preocupación del Gobierno argentino por «la actitud poco ética de Petrobras».
Shell salió al cruce de la posición oficial y sostuvo que su refinería «opera a la máxima carga que le permite la oferta de petróleo local disponible, especialmente en su variedad liviana, alcanzando a utilizar un 94% de su capacidad instalada».
También sostuvo que «el procesamiento de mayores volúmenes de crudos pesados resulta antieconómico por cuanto nos vemos en la obligación de exportar productos que no tienen demanda en el mercado local, estando dicha operación sujeta a una alta carga impositiva».
Shell cuestionó, además, el rol de YPF como fijadora de precio testigo, asegurando que se desconoce «la existencia dentro del marco regulatorio vigente de una compañía a la que se adjudique por su composición accionaria el rol de establecer precios testigo; menos aún cuando esa compañía tiene un modelo de negocios distinto al de sus competidores».
Sobre este último punto, ayer por la mañana en declaraciones radiales, el presidente de Shell, Juan José Aranguren, afirmó que «YPF tiene algo que las otras refinadoras no tienen o tienen en menor medida: petróleo propio», y aseguró que se deberían identificar resultados de explotación de crudo y resultados de refinación «para determinar si existe un subsidio cruzado, de modo que YPF mantenga bajos los precios de los combustibles con lo que obtiene en el sector de extracción».
El titular de Shell atribuyó los actuales faltantes de nafta a «la política de YPF de mantener precios bajos», y aseguró que no se puede obligar a una refinería «a trabajar a pérdida».
También se refirió al aspecto más conflictivo del negocio de la refinación, que es la producción de gasoil, más allá de los faltantes puntuales de nafta súper en los últimos días. «No es cierto -dijo- que el mercado esté autoabastecido porque necesitamos ingentes cantidades de gasoil». Aseguró que en 2009 se importó poco, porque la demanda bajó un 8%.
Por último, sectores del campo comenzaron a manifestar preocupación por la falta de gasoil para la cosecha récord que se prevé este año. Productores del sur santafesino de la Federación Agraria Argentina (FAA) se movilizarían hoy para reclamar soluciones por la falta de combustible que afectaría las tareas de recolección de la cosecha gruesa.


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