El Gobierno británico acorrala ahora a News Corp. como monopolio

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Londres - El Gobierno del Reino Unido forzó ayer al magnate de los medios Rupert Murdoch y a su hijo James a acatar una citación del Parlamento para que declaren por el escándalo de las escuchas ilegales a 4.000 personalidades y ciudadanos. Asimismo, intentando despegarse del caso, instó a las autoridades regulatorias a evaluar si, en lugar de autorizar a News Corp. a incrementar sus posiciones en el mercado de la televisión satelital, el grupo no debería en realidad deshacerse de todas sus posiciones en el sector para evitar prácticas monopólicas.

El Gobierno de coalición conservador-liberaldemócrata no se declaró satisfecho por la decisión de Murdoch de renunciar a oferta de 12.500 millones de dólares por el 61% que aún no posee en Bskyb y fue por más. Una oferta que, vale recordar, había sido defendida por el primer ministro «tory» David Cameron antes del estallido del caso.

En ese sentido, el viceprimer ministro británico, Nick Clegg, destacó que el ente regulador de medios OFCOM ya está estudiando incluso si debería permitirse a News Corp. mantener su actual participación del 39% en la codiciada plataforma de TV por satélite.

«Claramente hay grandes interrogantes sobre la capacidad y la autenticidad de News Internacional y eso es el motivo por el cual OFCOM está estudiándolo», anunció Clegg, líder de los socios de la coalición liberaldemócrata, a Radio 4 de la BBC. Este dirigente intenta recuperar su imagen, golpeada entre los electores por diversos y polémicos cambios de posición, mostrándose duro en esta crisis, que ha puesto de manifiesto los lazos entre Murdoch y su socio Cameron.

Mientras, presionados por el Gobierno conservador, legisladores de todos los partidos y una opinión pública indignada, el magnate y su hijo y mano derecha James dejaron de lado su negativa inicial y aceptaron ayer asistir el martes al Parlamento para responder preguntas sobre supuestos delitos cometidos por sus periódicos.

Ambos habían informado inicialmente que no concurrirían al Parlamento, pero debieron dar marcha atrás cuando Cameron dijo que debían hacerlo.

Rebekah Brooks, jefa ejecutiva de News International y editora del diario sensacionalista News of the World en el momento más grave de las pinchaduras telefónicas, accedió a enfrentar al comité. Pero la mujer, una habitué de la residencia de Cameron y una protegida de los Murdoch, aclaró que el secreto del sumario vigente restringirá lo que puede declarar.

Las especulaciones crecían en la sede londinense de News International (el brazo británico del gigante global News Corp.) de que la compañía estaría reconsiderando su posición sobre Brooks tras haber resistido las presiones para que renunciara, dijo una fuente cercana a la situación.

El catalizador de la indignación pública sobre las acusaciones fue un informe que dijo que un diario de News Corp. había escuchado los mensajes telefónicos de víctimas de asesinatos, de familiares de soldados muertos en Afganistán y hasta de asesinados por el terrorismo.

Unas 4.000 personas en total fueron espiadas, entre ellas, la familia real, importantes políticos y hasta el ex premier laborista Gordon Brown, en este caso presuntamente por el hasta ahora prestigioso dominical The Sunday Times.

En ese sentido, trascendió ayer que el espionaje periodístico afectó también a Alex Pereira, primo de Jean Charles de Menezes, un electricista brasileño de 27 años muerto a tiros por la Policía, que lo confundió con un terrorista en 2005.

Los familiares de De Menezes que viven en Londres le escribieron ayer a Cameron para pedirle una investigación amplia. «Somos conscientes de que los periódicos propiedad de News International hicieron la cobertura más violenta y a menudo errónea de la muerte de Jean y del período subsiguiente», dijeron.

En tanto, complicando más al magnate nacido en Australia y a su grupo de medios, la Policía arrestó ayer a otro sospechoso involucrado en el caso.

Según medios locales, se trata de Neil Wallis, jefe de Redacción adjunto de News of the World en la época de Andy Coulson, quien fue nombrado director de Comunicación por el primer ministro Cameron y fue detenido la semana pasada.

Wallis fue arrestado a primera hora de la mañana en su domicilio de Londres y trasladado a una comisaría donde fue interrogado como sospechoso de «conspirar para interceptar comunicaciones», precisó Scotland Yard.

Se trata de la novena persona detenida desde que la Policía inició una nueva investigación sobre el escándalo de las escuchas en enero pasado. Los ocho anteriores fueron posteriormente liberadas con condiciones.

Agencias Reuters, EFE, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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