El Gobierno cambió la decisión dos veces en sólo 48 horas

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Puja en la Casa Rosada, planteo radical que se aceptó a medias y curiosas ratificaciones cuando la medida ya se había dado de baja. La UCR, de todas formas, tendrá cumbre en Mendoza en una semana.

El Gobierno sorprendió ayer, no sólo por el anuncio (ver nota pág. 6), sino por la manera en que se manejó para anular el retroactivo en las facturas de gas. En la jornada, no solamente Javier Iguacel ratificó la medida, sino que el propio Mauricio Macri lo hizo al dar una entrevista a una radio de Olavarría, a penas dos horas antes de las explicaciones de Rogelio Frigerio. La presencia de ese ministro en el Senado, relacionada con la aprobación del proyecto de Presupuesto, llevaba la consigna de llegar a un acuerdo. Las turbulencias económicas y el impacto en el malhumor de los votantes, más la puja que desató Elisa Carrió (insignificante quizá por esas horas) y la posibilidad de una derrota en el recinto donde se aprobaría la derogación de la resolución de Iguacel, parecía demasiado si a eso se sumaba un enfrentamiento con sus socios UCR y, para completar el combo hostil, la pelea judicial, que inició un fiscal, que ya daba por perdida.

Así, el Gobierno pareció aislar a Iguacel desacreditando, finalmente, la decisión, pero también afianzó sus lazos el radicalismo que el martes planteó que la dolarización del gas la pagara el Estado, que es lo que finalmente sucederá, inclusive sumando una deuda fuera del libreto del compromiso con el Fondo Monetario (ver nota pág. 6).

El radical Mario Negri fue uno de los primeros en avisar: "El Gobierno ya comunicó que no seguirá adelante con la Resolución 20/2018 de Energía que cobraba un retroactivo en la factura del gas. La mitad del gasto lo absorberá el Estado y la otra mitad, las empresas, tal como propuso la UCR. Se alivia así el sacrificio de los usuarios", escribió en Twitter aunque el modo de pago que afrontará el Gobierno no es exactamente así (ver nota aparte).

El secretario de Energía terminó ratificando el anuncio (y desmintiendo su renuncia), en la Casa Rosada. Iguacel explicó también que no sólo no pensó en renunciar, sino que "ni el Presidente me lo pidió, sino que lo que hicimos fue sentarnos a trabajar, poniendo la cara y explicando lo que habíamos hecho, porque lo que hicimos lo hicimos realmente pensando en la gente".

En referencia a los pagos que afrontará el Gobierno, dijo que "esto permite continuar con las inversiones, respetar los contratos existentes y que también haya algún cambio reglamentario para que esto no vuelva a suceder". Para Iguacel, en su momento "pusimos todo en la balanza y evaluamos que por ahí el impacto iba a ser menor en la sociedad de lo que realmente fue. Entendimos y escuchamos a la sociedad y ante ese impacto que la sociedad tuvo, abrimos las puertas para discutir con los legisladores, que están para colaborar con el Gobierno hacia adelante".

La marcha atrás que dio ayer el Gobierno terminó con 48 horas de vértigo que hicieron temblar a Cambiemos y hasta puso en duda la continuidad de Javier Iguacel en la Secretaría de Energía. El capítulo final de esa historia comenzó ayer, cuando Rogelio Frigerio, que negocia con la oposición el difícil bordado del Presupuesto 2019, fue hasta el Senado para comunicar que se había decidido dejar sin efecto la medida. Logró desactivar así la votación en el recinto de un proyecto que lideraba la oposición y transformarlo en un proyecto de comunicación donde se pidió dejar sin efecto la aplicación de la resolución en cuestión y encomendar al Ejecutivo negociaciones con empresas proveedoras para que los costos no se trasladen a los usuarios. A pesar del acto que montó en el recinto amagando un voto en contra, Cristina de Kirchner terminó votando también en ese sentido y la comunicación salió por 63 votos a favor y 0 en contra.

El martes, las cabezas de los Interbloques de Cambiemos de Diputados y Senado se habían reunido con Marcos Peña y Rogelio Frigerio para discutir el tema. También con Javier Iguacel. Desde el Congreso, el mensaje fue claro: sea como fuere, hay que dar marcha atrás con la medida. Emilio Monzó y Mario Negri estuvieron en esa línea y si bien no hubo ruptura, en la Rosada quedó claro que el Congreso no iba a apoyar la medida.

En la UCR menos. Ayer a la mañana el radicalismo ya no silenció la situación y mostró el proyecto alternativo que habían acordado en la UCR Alfredo Cornejo, Gerardo Morales, Negri y Luis Naidenoff.

Esta vez fue Morales que quien primero encabezó la rebelión contra el gobierno alegando que la situación de tarifas se había tornado impagable. Cornejo lo siguió enseguida, tal como ya había protestado por el tema tarifas.

Ese proyecto radical arranca en la base del problema, definiendo las tres etapas del proceso: "1. El precio del gas -nominado en dólares-; 2. La tarifa de transporte; y 3. La tarifa de distribución. Estas últimas son precios regulados, nominados en pesos y que se actualizan semestralmente por el índice de precios mayoristas".

Establece entonces que el costo total de la diferencia cambiaria en el pago del gas a las petroleras que lo proveen al sistema, unos $20.000 millones, será afrontado 50% por las empresas y el resto por el Estado incluyendo una partida en el Presupuesto nacional para que se amortice en 24 cuotas, el mismo plazo que se le daba a particulares,

"Considerando un tipo de cambio de $38 por cada dólar, esa suma reflejada en dólares asciende a U$D 263.157.895, por lo que manteniendo el plan de 24 cuotas, el Estado Nacional debería abonar aproximadamente U$D 10.965.000 por mes, o buscar una alternativa de financiamiento que sea factible cumplir", decía ese paper.

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