11 de diciembre 2012 - 00:00

El Gobierno francés deploró el “exilio” belga de Depardieu

Depardieu eligió el «paraíso fiscal» belga, al igual que otros empresarios que cambiaron de país apenas asumió François Hollande.
Depardieu eligió el «paraíso fiscal» belga, al igual que otros empresarios que cambiaron de país apenas asumió François Hollande.
París - La decisión del emblemático actor francés Gerard Depardieu de mudarse a Bélgica para eludir el pago de los altos impuestos a la riqueza en Francia provocó fuertes cuestionamientos del Partido Socialista del presidente François Hollande. El PS «deploró» la decisión de Depardieu de fijar su domicilio en el poblado de Nechim, en Bélgica, a un kilómetro de la frontera del norte de Francia. Depardieu «hizo una elección pero la deploro», dijo el vocero del PS, Frédérique Espagnac. «Francia sin Depardieu no es la misma pero esto vale también para Depardieu que sin Francia no es el mismo», añadió el portavoz.

La decisión del actor, además un empresario vitivinícola, se rumoreaba el mes pasado pero el domingo fue el alcalde de Nechim, Daniel Senesael, el encargado de confirmarlo. «El quería encontrar una residencia en Bélgica para escapar a la fiscalización francesa», precisó Senesael. El alcalde dijo que el actor de películas célebres como «Danton» y «La mujer de la próxima puerta» compró una casa en el poblado de la comuna de Estaimpuis, muy cerca de la comuna francesa de Roubaix. «Ama nuestra comunidad, su carácter rural, campestre y bucólica», añadió Senesael sobre el poblado de apenas dos mil habitantes.

Depardieu, de 63 años, recientemente detenido en París por conducir en estado de ebriedad, es un ícono del cine francés, pues ha trabajado en más de 60 películas bajo la dirección de figuras como François Truffaut, Mario Monicelli, Bernardo Bertolucci o Alain Resnais. Además de un productor artístico, Depardieu es desde los años 80 un empresario productor de vino, desde que adquirió una propiedad de 35 hectáreas de vid en Anjou, el Valle del Loire, y también invirtió en el rubro en Italia y en España.

Nechim es famoso por recibir a acaudalados que eluden los altos impuestos a sus fortunas, como lo hicieron anteriormente, el dueño de la marca de lujo LVMH, Bernard Arnault, el más rico de Francia, y el fundador del grupo Auchan, Gerard Mulliez. En Bélgica nos existen los impuestos sobre la plusvalía y los referentes a la sucesión son inferiores que en Francia. Además, no es necesario tener ciudadanía belga para usufructuar de tales conveniencias, sino que basta fijar la residencia permanente.

La huida fiscal desde Francia se ha incrementado desde que en mayo asumió el poder Hollande. Apenas unas semanas después de los comicios, el gobierno lanzó un impuesto del 75 por ciento durante un período de dos años para aquellos salarios anuales que superaran el millón de euros y elevó los impuestos sobre los bienes heredados y las ganancias del capital.

Quienes criticaron que los gravámenes eran «confiscatorios» fueron acusados de «falta de patriotismo». «Piérdase, rico estúpido», decía «Libération», cercano al Partido Socialista, cuando Arnault anunció que buscaba la nacionalidad belga. Pero mientras tanto, en París, los agentes de bienes inmuebles hablan de un éxodo en el flujo de propiedades de lujo que llegan al mercado.

Depardieu, que además de los viñedos es copropietario de varios exquisitos restaurantes de París, no ha callado su desdén ante el gobierno socialista y durante la campaña presidencial apoyó al conservador Nicolas Sarkozy. Las reacciones a la noticia han sido mixtas, tras los recientes titulares generados por el actor, entre otros por orinar en la cabina de un avión y conducir ebrio.

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