24 de julio 2009 - 00:40

EL GOBIERNO OBLIGÓ A CEDER A MOYANO PARA EVITAR CISMA CGT

Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Armando Cavalieri y Hugo Moyano: amigos forzados.
Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Armando Cavalieri y Hugo Moyano: amigos forzados.
Que el sindicalismo criollo es una verdadera academia del arreglo quedó confirmado ayer: Hugo Moyano apareció por TV pidiendo disculpas a sus adversarios, los «gordos», por manejar a su antojo la CGT y acumular privilegios sólo para él. Sus enemigos, que prometían hacer rodar su cabeza o promover una división de la central obrera, se dieron por satisfechos por ese gesto y suspendieron las hostilidades. Este absurdo minué para un país que reclama a los dirigentes hechos a la altura de los graves problemas los mostró peleando por una foto y un titular de diario. Pero no estaban perdiendo el tiempo: el Gobierno, espantado por la posibilidad de una división (otra) de la CGT en plena negociación de salarios, empleó todos sus recursos para doblegar a Moyano para que cediese ante los «gordos». Varios ministros y hasta la propia Presidenta le escribieron a Moyano el libreto de ayer, que aceptaron los «gordos», pero condicionado todo a alguna prueba de amor. Moyano les abrirá el juego, pero el Gobierno tiene que atender sus reclamos de fondos retenidos para las obras sociales, algo que piden desde que estaba Graciela Ocaña y que es la verdadera prenda del acuerdo de ayer. (Ver págs. 2 y 3.)