21 de septiembre 2026 - 18:54

Carne vacuna: las exportaciones crecen 42% en dólares, cae la oferta local y avanzan las importaciones

En los primeros siete meses, la Argentina exportó 403.100 toneladas por u$s2.768,6 millones. El volumen creció 6,7%, pero la facturación saltó 41,8% por los precios internacionales, mientras la menor oferta local impulsa las importaciones.

La carne argentina gana valor en el exterior mientras el mercado interno enfrenta una oferta más ajustada y cae el consumo.

La carne argentina gana valor en el exterior mientras el mercado interno enfrenta una oferta más ajustada y cae el consumo.

La carne vacuna atraviesa 2026 con una combinación de producción local a la baja, exportaciones que mantienen volúmenes similares a los de los últimos años, pero generan muchos más dólares y, al mismo tiempo, importaciones que comenzaron a ganar terreno para cubrir parte de la menor disponibilidad de carne en el mercado interno.

En los primeros siete meses del año, la Argentina exportó 403.100 toneladas de carne refrigerada y congelada por aproximadamente u$s2.768,6 millones, según el último informe del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC). Frente al mismo período de 2025, los embarques aumentaron 6,7% en volumen, mientras que la facturación creció 41,8%.

La fuerte suba de la facturación se explica principalmente por la recuperación de los precios internacionales. En julio, por ejemplo, se enviaron al exterior 64.900 toneladas por u$s461,9 millones. El volumen creció apenas 1,8% interanual, pero los ingresos avanzaron 29,9%. El precio promedio alcanzó los u$s7.123 por tonelada, un 27,5% más que los u$s5.585 registrados doce meses antes.

Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), explicó a Ámbito que el crecimiento de la facturación no responde principalmente a una mayor cantidad de carne enviada al exterior.

"El aumento no se explica por el volumen de exportaciones, sino por el precio. En los últimos tres años la carne en el exterior aumentó entre 35% y 45%", sostuvo. Según el empresario, las dificultades de producción que atraviesan diferentes mercados ganaderos contribuyeron a fortalecer los valores internacionales.

Víctor Tonelli, consultor, analista de mercado y productor ganadero, señaló que la menor oferta también modificó la relación entre el mercado interno y las exportaciones. Actualmente, alrededor del 28% de la producción argentina tiene como destino la exportación, frente a niveles cercanos al 25% que se registraban durante los últimos años.

"La oferta se cayó para todos. La exportación se mantuvo o subió ligeramente, pero con menos producción, y eso hace que haya menos carne disponible. Hay menos carne para todos", explicó Tonelli.

Más dólares y nuevos mercados para la carne argentina

Durante junio, según el Consorcio ABC, la Argentina exportó 63.900 toneladas peso producto de carne vacuna refrigerada y congelada por u$s444,7 millones. Frente a mayo, el volumen había aumentado 7,1% y la facturación 2,3%. En julio, los embarques subieron hasta las 64.900 toneladas y generaron u$s461,9 millones, lo que marcó un nuevo avance en los ingresos del sector.

Entre los destinos, China continúa siendo por amplio margen el principal comprador. Durante julio concentró el 57,9% de los embarques mensuales y, en los primeros siete meses del año, representó el 59,8% del total exportado.

Hacia el gigante asiático se enviaron durante julio 21.000 toneladas de carne deshuesada por u$s126,3 millones, además de 16.500 toneladas de cortes con hueso y huesos derivados de la despostada por otros u$s46,3 millones. Sin embargo, en el acumulado anual, los despachos de carne sin hueso hacia China todavía muestran una caída interanual del 15%.

Estados Unidos, en cambio, ganó terreno y quedó como segundo destino durante julio, con 11.300 toneladas entre carne refrigerada y congelada. Entre enero y junio, las ventas hacia ese mercado habían alcanzado aproximadamente 55.000 toneladas, un crecimiento del 190% frente al mismo período del año anterior. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), esta mayor demanda continuará creciendo para 2027, ya que el organismo proyecta otras 70.000 toneladas, el volumen más alto de toda la serie. El principal uso de esta carne argentina es para la producción de hamburguesas, según indicó Tonelli.

Israel también incrementó su participación luego del reinicio de la zafra kosher y recibió 7.200 toneladas durante julio, ubicándose como el tercer destino del mes. Chile, en cambio, registró una fuerte contracción: sus compras de carne disminuyeron 38,2% frente a junio y 43,9% en términos interanuales.

Por otro lado, las importaciones comienzan a ganar terreno. Tonelli estimó que 2026 podría cerrar con alrededor de 30.000 toneladas peso producto de carne importada. Entre el 85% y el 90% provendría de Brasil y prácticamente el resto de Paraguay. El volumen continúa siendo reducido frente al tamaño del mercado argentino, pero representa un cambio respecto de años en los que las compras externas eran prácticamente irrelevantes.

Las importaciones siguen representando una porción pequeña del consumo argentino, pero empiezan a funcionar como complemento frente a una oferta local más reducida.

Las importaciones siguen representando una porción pequeña del consumo argentino, pero empiezan a funcionar como complemento frente a una oferta local más reducida.

La mayor demanda externa y el ingreso de carne importada se producen en un mercado doméstico condicionado por una oferta más reducida. Tonelli estimó que durante los últimos diez meses la cantidad de cabezas enviadas a faena cayó alrededor de 10%, mientras que, medida en kilos producidos, la reducción fue cercana al 7% hasta agosto.

El impacto sobre el consumo también puede medirse en kilos por habitante. "Ese 7%, si lo comparáramos contra los 49 o 50 kilos por habitante que consumimos el año pasado, te estaría dando más o menos los cuatro kilos que están faltando hoy. La caída neta del consumo está entre los 49 y los 45 kilos por habitante. Hubo meses de menos, hubo meses de un poquito más y un kilo más seguramente se lo llevó la exportación", explicó.

En junio, la mejora de la faena y el aumento del peso promedio de los animales habían permitido una recuperación puntual. Ese mes se faenaron un poco más de un millón de cabezas y el peso medio alcanzó un récord de 241 kilos por res. El consumo aparente llegó a 46,5 kilos por habitante al año, aunque todavía permaneció 7% por debajo del promedio de 2025.

Para Schiariti, la menor disponibilidad de hacienda está estrechamente relacionada con los problemas climáticos que atravesó el sector durante los últimos años. El titular de CICCRA mencionó la sequía y las posteriores inundaciones como factores que afectaron la producción. "En tres años el stock cayó alrededor del 6%", explicó. En ese contexto, agregó: "No hay volumen suficiente para abastecer una demanda que se mantiene firme".

A la menor oferta de carne vacuna se suma la competencia de otras proteínas, que tienen un menor precio para el consumidor. "Hoy con el precio de un kilo de carne vacuna podés comprar cinco kilos de pollo o tres kilos de cerdo", sostuvo el presidente de CICCRA.

La diferencia de precios también está relacionada con los tiempos y costos de producción de cada especie. "Un pollo necesita entre 100 y 120 días y con alrededor de 1,4 kilos de alimento genera un kilo de carne. Un cerdo necesita cerca de 2,8 kilos de alimento para generar un kilo de carne en cuatro o seis meses. Para que un vacuno aumente un kilo necesita aproximadamente seis kilos de alimento y el proceso lleva entre 25 y 27 meses. Son tiempos y costos mucho mayores", detalló.

Dentro de la cadena, el escenario es diferente según el eslabón. Según Tonelli, mientras los altos precios favorecen especialmente a los criadores, el segmento de engorde enfrenta mayores costos por la menor disponibilidad de animales.

"El ternero vale mucho. El recriador está en una posición intermedia porque tiene un costo bajo de alimentación a pasto. Y el engordador no la tiene tan fácil porque tiene que pagar caro por un ternero o un recriado escaso", dijo.

La presión llega luego a los frigoríficos que abastecen al mercado interno. "El frigorífico de consumo interno se da vuelta, paga caro un novillito o una vaquillona para faenar y después se encuentra con que el consumidor elige cerdo, que está a la mitad, o pollo, que está al 25%", explicó Tonelli.

Para el consultor, este cambio en la composición del consumo no responde solamente a la coyuntura económica. El pollo ya se encuentra cerca de los 48 o 50 kilos por habitante, un nivel que considera próximo a su techo, mientras que el cerdo todavía tiene margen para crecer.

"A diferencia del pollo que ya está en valores máximos, el que tiene todo para crecer y estaba muy retrasado era el cerdo. Acá el pollo está en 50 kilos, el cerdo en 20 y el vacuno en 45. Y la verdad es que el cerdo le va a ir sacando kilos al vacuno inexorablemente, por eficiencia, por competitividad y por precio", proyectó.

La recuperación de la oferta vacuna, sin embargo, requiere mucho más tiempo que la producción de otras proteínas. Tonelli explicó que una decisión de retener una ternera no se traduce en carne disponible en el corto plazo.

"Por ejemplo, si hoy retengo una ternera que se separa de la madre a los ocho meses, recién recibirá su primer servicio en 2027. Tendrá su ternero en 2028, ese animal será destetado en 2029 y, a partir de allí, comenzarán la recría y el engorde. Recién se transformará en carne hacia 2030 o 2031. Ese es el tiempo que requiere recuperar la oferta ganadera", explicó.

"Son procesos muy largos: tres años y medio con suerte. Cuatro años normal y cinco años siendo lento. Entonces, cuando se caen los stocks, cuesta mucho recuperarlos", agregó.

Las exportaciones generan cada vez más dólares sin que el volumen crezca en la misma proporción, mientras que las importaciones comienzan a cubrir una pequeña parte de la oferta faltante. La recuperación del stock llevará tiempo y, mientras tanto, el consumo local continúa cayendo.

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