18 de febrero 2010 - 00:00

El Gobierno perdió el control del Senado

Nunca como en estos días quedó tan claro el alto costo que tiene para algunos peronistas mantener su lealtad con los Kirchner en medio del desgaste que sufrió el Gobierno. El Senado es, desde ayer, la prueba más clara de esa realidad. La oposición consiguió anoche cerrar un acta de acuerdo entre todos los bloques donde 37 senadores se distribuyen 13 de las 25 comisiones y garantizan mayoría en todos esos cuerpos. Para completarla sólo restaba ajustar la integración de algunas y que el grupo concluyera con las firmas. Al kirchnerismo le garantizaron la presidencia de las comisiones de gestión: Presupuesto y Hacienda, Asuntos Constitucionales, Acuerdos, Relaciones Exteriores y Seguridad Interior. En síntesis, eso significa que el Gobierno ya tendría perdido el control del Senado, un proceso que ya sufrió en Diputados y bajo las mismas condiciones: la negativa a negociar hasta último momento. Poco importa en esto algunos problemas que puede tener la oposición en reunir el quórum para aprobar la resolución que distribuya las comisiones al faltarle aún la jura de la cordobesa Norma Morandini. Tarde o temprano el Senado tendrá que sesionar y allí se plasmará el acuerdo opositor.

Además existe otro peligro para el oficialismo. Ese acuerdo, que llevarán los opositores al recinto el próximo miércoles, representa el mayor problema que Miguel Pichetto tuvo que enfrentar en años. El martes, deberá decirle a algunos de sus senadores, que perdieron la presidencia de comisiones clave, como Minería o Educación que controlaban desde hace años. Es la prueba más contundente de que no sólo llegó al Senado el resultado de las elecciones del 28 de junio, sino también que el matrimonio Kirchner nada pudo hacer para calmar la bronca que generó en algunas provincias, donde los peronistas rebeldes en duda, terminaron tomando posiciones más duras en contra del oficialismo.

En el acta que firmaban ayer los senadores del grupo del bloque opositor que intimó, sin éxito, al kirchnerismo a negociar no faltaron algunas asignaciones clave: a la correntina Josefina Meabe, opuesta a ratificar el DNU del Bicentenario, pero dispuesta a debatir ese Fondo a través de una ley, se le dio la presidencia de la Comisión de Agricultura, y al pampeano Carlos Verna, que junto a su compañera María Higonet, se transformaron en los árbitros de la ratificación o el rechazo al decreto de la polémica, se llevó la presidencia de la Comisión de Coparticipación, el cargo que pretendía desde que retornó al Senado.

El radicalismo, además de avanzar algunos cuadros, se reservó la presidencia de la Comisión de Trabajo, que controla el propio Gerardo Morales, la de Derechos y Garantías, Ciencia y Tecnología e Industria y Comercio.

Ese proceso incluye otros problemas para el kirchnerismo. Hay senadores claves, como el sanjuanino César Gioja o la entrerriana Blanca Osuna que se quedarán sin la presidencia de Minería y Educación. Pichetto recién discutirá la cuestión con su bloque el martes, un día antes de la sesión preparatoria donde se elegirán las autoridades de todo el Senado. Allí ratificará que el bloque oficial es quien tiene la mayor cantidad de miembros y que el reparto que organizó la oposición responde a una doctrina caprichosa que sólo tiene antecedente en lo que sucedió el 3 de diciembre en Diputados. Por lo que, a pesar de que ayer el radical Morales haya anunciado con optimismo que las conversaciones con el oficialismo no están absolutamente cortadas, lo cierto es que Pichetto no tiene demasiado margen de maniobra, por lo menos hasta que la Casa Rosada no lo autorice a ceder en esa negociación.

Ayer, para complicar más la situación, el salteño Juan Carlos Romero salió a reconocer que no le disgustaría quedarse también con la presidencia provisional del Senado, el segundo en la línea de sucesión presidencial que hoy tiene José Pampuro. luego, los radicales y el socialista Rubén Giustiniani aclararon que apoyan esa pretensión.

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