7 de enero 2009 - 00:00

“El Gobierno subestima la intensidad de la crisis”

Proclive a que se acuerde con el FMI, el ex secretario de Hacienda Mario Brodersohn sugirió: «El Gobierno tendría que tener una mirada más abierta a esa realidad, menos ideológica».
Proclive a que se acuerde con el FMI, el ex secretario de Hacienda Mario Brodersohn sugirió: «El Gobierno tendría que tener una mirada más abierta a esa realidad, menos ideológica».
Para Mario Brodersohn, «el Gobierno está subestimando la magnitud de la crisis». Para el ex secretario de Hacienda durante la presidencia de Raúl Alfonsín, las medidas anunciadas «son muy débiles para revertir la intensidad de lo que se viene».
Brodersohn recibió a este diario en su oficina del microcentro, y rodeado de cuadros que colecciona, de Antonio Berni entre otros, aseguró que se debería recurrir al FMI para conseguir los dólares (insuficientes) para hacer frente al vencimiento de deuda en esta moneda. «El Gobierno tendría que tener una mirada más abierta a esa realidad, menos ideológica», sugirió.
Periodista: ¿Qué balance final hace de 2008?
Mario Brodersohn: Es un año que termina mal. Empezó muy bien, los primeros seis meses fueron positivos, pero la crisis internacional lo revirtió por completo, básicamente por la caída de casi el 40% de los precios internacionales. Esto provocó una salida de capitales en la Argentina, que desde abril hasta fin de año fue de u$s 19.000 millones. No hubo problemas en financiarlo porque existió un importante superávit comercial, pero en este año se presenta distinto. Además, en noviembre se produjo una especie de paro cardíaco en la actividad económica, y hasta las importaciones cayeron un 20%, siempre con respecto a octubre.
P.: Esta caída en las importaciones evidencia la baja en la actividad.
M.B.: Exacto. Es un claro indicador de la contracción económica. Frente a esto surgen dos cosas. Primero, que el Gobierno tomó conciencia de que la crisis nos afecta como a todos los países del mundo. Y la segunda es que tomó una serie de medidas en su famoso plan anticrisis.
Medidas débiles
P.: ¿Cómo evalúa las medidas anunciadas por el Gobierno?
M.B.: Son muy débiles para revertir la intensidad de lo que se viene. El Gobierno está subestimando la magnitud de la crisis, que se hizo muy evidente en noviembre y diciembre. También subestima la salida de capitales. Y no logra generar credibilidad para revertirla.
P.: En ese contexto, ¿qué espera para 2009?
M.B.: Tenemos la hipótesis de un crecimiento nulo. Y eso significa que el último trimestre del año va a ser muy negativo. La tendencia recesiva se va a ir intensificando a lo largo de 2009. No hay que olvidar además que 2009 va a ser difícil porque es un año electoral: el Gobierno va a estar atrapado entre un contexto delicado y la necesidad de ganar las elecciones. Va a tener que manejarse siempre al borde del precipicio.
P.: El crecimiento nulo para este año, ¿qué escenario tiene en cuenta?
M.B.: Sería si el precio de la soja es de u$s 370 la tonelada o superior. Y si el del petróleo de u$s 50 el barril.
P.: ¿Y si esto no ocurre?
M.B.: Si no se da, el crecimiento va a estar más cerca del -1% o el -2%.
P.: Por lo que la inflación desaparece como problema principal.
M.B.: Sí, ya está ocurriendo. Sin embargo en 2009, los vencimientos en dólares más la salida de capitales van a comer una parte importante de las reservas internacionales. Si el Gobierno no toma medidas para mejorar la credibilidad, va a estar complicado. La gran diferencia de la Argentina con Brasil, México, Chile o Uruguay es que nosotros no tenemos ningún acceso al mercado de crédito internacional.
Sin dólares
P.: ¿Y con la estatización de los fondos de las AFJP no es suficiente?
M.B.: Eso le da pesos, no dólares. El Gobierno no tiene ningún inconveniente para pagar la deuda en pesos, el problema es conseguir los dólares, porque necesita las reservas ya que no tendría superávit y nadie le presta. Esa es una debilidad muy grande que no la tuvo en los cinco años de apogeo.
P.: En ese sentido, las presiones en el tipo de cambio son mayores...
M.B.: El Gobierno lo está tratando de ajustar gradualmente. Pero en un contexto de poca credibilidad la gente sigue comprando dólares. En octubre se llegó al pico, pero en noviembre y diciembre continuó la fuga de capitales. El año pasado lo pudo cubrir con superávit, pero ahora va a tener que responder con reservas.
P.: Hace unos meses usted sugirió que habría que recurrir al FMI.
M.B.: Es una alternativa que tiene el Gobierno, que hasta ahora la rechazó. Esto le puede permitir contar con hasta u$s 15.000 millones. Me parece que en 2009 un acuerdo con el FMI sería menos traumático, primero porque con una inflación menor, sincerar el índice de precios del INDEC, no tendría un alto costo político. Otro tema de conflicto siempre fueron los subsidios, pero con un petróleo por debajo de u$s 40 el barril, van a disminuir. Además, arreglar con el Fondo facilitaría llegar a un acuerdo con el Club de París y con los bonistas. El Gobierno tendría que tener una mirada más abierta a esa realidad, menos ideológica. Lo podría presentar que con un Gobierno más progresista en EE.UU. (de Barack Obama) y con la crisis internacional, que le está cambiando un poco la mirada al FMI en la manera de atacarla con respecto a los 90, ahora se negociaría desde otro lugar. Hoy, el Gobierno no tiene acceso ni a Venezuela: como cayeron tanto los títulos públicos, concretar la misma operación implicaría hacerla el 40% anual, en vez del 15% que se hizo en marzo del año pasado.
Importante
P.: ¿Cuáles de las medidas anunciadas por Cristina de Kirchner pueden provocar un efecto positivo?
M.B.: Hay dos medidas que el impacto no llega ni a la mitad del 1% del PBI: una es la eliminación de la tablita de Machinea y la otra es el pago único a los jubilados y en los planes sociales. La magnitud es marginal. Además, las políticas de préstamos para los autos y heladeras son las menos recomendadas en un contexto de crisis: en recesión los consumidores se resisten a endeudarse y los bancos a prestar. También el plan de obras públicas implica unos meses hasta que se concrete. Entonces, las más importantes terminan siendo la eliminación de la tablita y el pago a los jubilados.
P: ¿Qué tipo de medidas habría que poner en práctica?
M.B.: Suspender por un año el IVA para los alimentos. Segundo, crear un verdadero plan de seguro de desempleo. Ahora hay uno, pero sólo para 100.000 desocupados cuando el total es bastante superior. En tercer lugar, el Gobierno debería mejorar los planes sociales que tiene, que también abarca a un grupo no muy extenso que es lo que va directamente al bolsillo del consumidor.
Entrevista de María Iglesia

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