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El gran dilema ofensivo
Carlos Tevez fue el mejor de la cancha y también lo fue en los entrenamientos. Por ahora es suplente, en un esquema que no admite más de dos delanteros juntos.
Ayer se anunciaba a Lionel Messi acompañando a Gonzalo Higuaín y a Carlos Tevez, pero ante la lesión del rosarino el que jugó fue Javier Pastore, que habitualmente es enganche, pero cumplió funciones de doble cinco, jugando cinco metros adelante de Javier Mascherano y con responsabilidades defensivas.
Frente a un débil y previsible Canadá, que vino a hacer de sparring en una festiva despedida, Diego mostró la cara más ofensiva de su 4-4-2, pero no se movió del esquema.
Puso a Jonás Gutiérrez de improvisado lateral para que se fuera al ataque en forma permanente, pero lo desaprovechó, porque por la misma banda tenía a Maximiliano Rodríguez, de características parecidas, por lo que se encimaban y se confundían sus roles.
La idea madre de Diego es jugar con cuatro defensores acostumbrados a marcar y no a proyectarse. Por eso pone habitualmente a Otamendi de lateral derecho, pero en algunos partidos necesitará salida por los laterales y salvo Clemente Rodríguez, no tiene uno con oficio porque tanto Jonás como Garcé son laterales improvisados.
Pero el problema principal (un lindo problema) es la calidad de los delanteros que tiene. Jugando Messi y Gonzalo Higuaín quedan afuera Carlos Tevez y Diego Milito, además de Sergio Agüero (que ayer demostró con su gol que quiere dar pelea) y Palermo. Una idea sería volcar a Tevez como volante por derecha con más ida que vuelta, pero habría que trabajarlo mucho.


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