16 de julio 2014 - 00:00

El lavado de dinero y las pymes

El lavado de dinero y las pymes
En Argentina, la economía informal tiene una dimensión tan grande como la formal. La existencia de dos blanqueos en el lapso de cinco años, más allá de las necesidades fiscales, da cuenta del problema de fondo que no está cerca de resolverse. Alrededor de u$s 40 mil millones se encuentran en los colchones, dentro del país pero fuera del sistema y alrededor de u$s 150 mil a u$s 200 mil millones se encuentran en el exterior (ambos sin declarar fiscalmente).

El lavado de dinero es la contracara del dinero oculto fuera del sistema ya que es el proceso en virtud del cual los bienes de origen delictivo o ilícito se integran al sistema económico legal con apariencia de haber sido obtenidos de forma lícita. Es un delito que está penado con multas que van 2 a 10 veces del monto lavado o de $ 10 a $ 100 mil en el caso de que el monto no pueda ser determinado. Además, contempla penas de 3 a 10 años de cárcel. También existe por parte de la Unidad de Información Financiera (UIF) la facultad de decomisar activos como medida precautoria.

Esta relación entre evasión fiscal como delito precedente al lavado de dinero y el elevado nivel de actividad informal existente afecta a numerosas organizaciones, en especial a las pymes, que no están exentas en este delito, ya que en ocasiones podrían volcar al sistema fondos que no pueden justificar fiscalmente.

En estos casos se está ante un delito que de ser detectado por un sujeto obligado, debe ser informado a la UIF sin previo aviso a la persona u organización que se trate. Los sujetos obligados como los bancos, auditores, síndicos y escribanos son los que interactúan con este tipo de organizaciones y deben cumplir con la rigurosa normativa de prevención de lavado de dinero.

¿Cuáles podrían ser los casos más comunes? El principal problema que puede originar el lavado de dinero es el delito tributario que genera fondos no declarados. Consiste en la evasión fiscal producto de la no declaración de las ganancias reales y su consecuencia sería el ocultamiento fiscal de dinero que físicamente existe. En numerosas situaciones estas sumas dinero se terminan exteriorizando en bienes, depósitos bancarios y gastos que no se pueden justificar y de esta forma se puede configurar el delito de lavado de dinero. Algunos ejemplos son pasivos no justificados (dinero que ingresa a la empresa cuyo origen no se puede explicar), la adquisición de bienes muebles o inmuebles, depósitos bancarios y aportes de capital no justificados. Podrían existir otras situaciones más complejas de comprobar para simular ingresos y así blanquear fondos, como simular una actividad económica superior a la real. También se podría configurar este delito simulando recuperar créditos incobrables, vendiendo bienes a valores muy superiores a los del mercado, generando ventas de activos intangibles de dudoso valor, sobrefacturando bienes de cambio y/o simulando el cobro de indemnizaciones. Estas posibles situaciones han sido identificadas por las resoluciones emitidas por la UIF.

Existe multiplicidad de temas a tener presente sobre lavado de dinero y más aun si es proveniente de la evasión fiscal. Es fundamental que todos los sujetos obligados a reportar operaciones sospechosas realicen adecuadamente los procedimientos de detección y se implementen más políticas desde el Estado tendientes a disminuir la economía informal que es una de las bases de sustento para este tipo de delito.



(*) Presidente del Instituto de Auditores Internos de Argentina (IAIA).

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