La final con Buenos Aires había comenzado favorable para los de la Docta, quienes salieron a ahogar al rival con una presión asfixiante. Pero con el trascurso de los minutos Las Águilas se asentaron en la cancha y, en varios pasajes del partido, los hostigaron con mucho ímpetu y producto de ellos llegaron al try (Galli). Sin embargo, Córdoba fue más integral y se apoyó en sus máximos referentes (Pez, Allub y Revol) para aguantar y conseguir puntos cuando los porteños cometían infracciones. Por esa vía, la del penal, Pez sumó los 18 puntos de su equipo que los encaminó al título. Al cabo, esta era la principal premisa.
En los minutos finales, el tanteador cambió de manos tres veces y fue el momento más vibrante de la tarde, pues ambos estaban jugados en busca de la victoria pero una vez que Córdoba volvió a pasar al frente ya nada los privaría de levantar la copa. Ni el penal en contra al minuto 41. La suerte estaba echada para el lado Dogo y el trofeo del Argentino, el sexto en su historia, se fue de caravana para Córdoba. Salud, campeón.
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