8 de mayo 2015 - 00:00

El pabellón criollo abrió en Venecia

Al centro, Juan Carlos Distéfano, artista emblemático del país en esta edición de la Bienal, con su esposa la dramaturga Griselda Gambaro. A la izquierda, la embajadora Faillace y el canciller Timerman.
Al centro, Juan Carlos Distéfano, artista emblemático del país en esta edición de la Bienal, con su esposa la dramaturga Griselda Gambaro. A la izquierda, la embajadora Faillace y el canciller Timerman.
 Venecia (Enviada especial) Hace apenas dos días abrió sus puertas la Bienal de Venecia. Al llegar al pabellón argentino, estratégicamente ubicado en medio de los Arsenales y al enfrentar el envío de la Cancillería a la 56° edición de este acontecimiento, se advierte que las obras del escultor Juan Carlos Distéfano no sólo exhiben el más alto nivel calidad sino que además procuran una intensa experiencia estética.

El canciller Héctor Timerman llego ayer por la tarde junto a la directora de Asuntos Culturales, Magdalena Faillace, para inaugurar oficialmente la exhibición de nuestro país en la megamuestra más importante del mundo. Dato que destacó la presidenta Cristina Kirchner en la simultaneidad de una teleconferencia que presentó oficialmente al artista.

La velocidad de los medios de comunicación trajo al vernissage veneciano la algarabía chaqueña. La presidenta habló con el canciller desde un acto provincial en el Chaco. "Venecia, Dios mío. Qué orgullo", dijo Cristina de Kirchner, al divisar en pantalla las esculturas de Distéfano, reunidas den la exposición titulada "La rebelión de las formas". Mencionó luego algunos artistas argentinos allí presentes, cruzó saludos con el Canciller y habló después con el artista. A su mujer, la dramaturga Griselda Gambaro, la saludó con énfasis, le dijo "te quiero mucho Griselda".

"De las cuatro bienales que se montaron en el Pabellón argentino ésta es la mejor, la elección de Distéfano un artista del consenso, con una obra gigantesca ha despertado el orgullo de los visitantes que se acercan a ver de cerca estas esculturas extraordinarias", dijo Faillace, luego de terminada la ceremonia. A la entrada del Pabellón, un edificio del año 1570, "se pueden percibir las esculturas a la misma distancia del ojo humano porque carecen de pedestales, lo que genera un diálogo muy fuerte con la gente".

La funcionaria recordó a los artistas premiados en diferentes bienales, como Julio Le Parc, Antonio Berni y León Ferrari, y destacó algunas piezas del envío actual. "'Emma traviesa' es un homenaje a Spilimbergo de la serie de una prostituta de ese nombre, una escultura grandiosa pero terrible, una travesti que tiene a babucha a la muerte que le está succionando el cuello en blanco y negro, y debajo hay un piso que es un damero también en esos dos colores. Todas las demás piezas, de las 23 expuestas, son en color, con esa resina tan especial y envolvente que parece que encapsula sus obras. La muerte tiene un reloj y encima, grabados, avisos del rubro 59, los que ofrecen servicios sexuales: es la maravilla del arte griego trasplantada a una travesti del siglo XXI", agregó. "Hay otra escultura, 'Los iluminados', que alude a la violencia, donde los distintos estamentos del poder están mirando hacia un lado, con las manos unidas de rodillas, en postura de oración y la cabeza vuelta hacia atrás, mostrando la indiferencia de un sector del poder en relación con lo que estaba pasando durante la dictadura militar", completó. Entre los asistentes se encontraban los artistas Marta Minujín, Adriana Lestido, Sebastián Gordín, Ana Gallardo, Max Gómez Canle, Tomás Espina, Martín De Girolamo. la galerista Teresa Anchorena; la titular de Fundación Proa, Adriana Rosenberg; la curadora de la exposición de Distéfano, María Teresa Costantín, y el director de la Bienal, Paolo Baratta.

Ana Martínez Quijano

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