10 de febrero 2009 - 00:00

El Papa busca superar la pesadilla Williamson

Roma - La ola de indignación suscitada por el negador del Holocausto Richard Williamson superó al Vaticano e incluso lo dejó bastante desorientado. Roma apostó a los tradicionalistas nucleados alrededor de su superior, Bernard Fellay, y esperó que el asunto quedara lo más lejos posible de los titulares.
El hecho de que el obispo tradicionalista Williamson fuera desplazado del cargo de director del seminario de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en la localidad de La Reja, al oeste de Buenos Aires, no fue comentado hasta ahora por el Vaticano, que aguarda los próximos pasos de la Fraternidad Pío X. En tanto, detrás de bambalinas, el cardenal alemán Walter Kasper trabaja en la distensión en el diálogo con los judíos.
La Santa Sede está afectada por los ecos provenientes de Alemania. Pero la vida cotidiana de la Iglesia continúa: el líder de los alrededor de 1.100 millones de católicos en el mundo prepara un importante primer viaje a África (con paradas en Angola y Camerún) y evalúa las posibilidades y los riesgos de un viaje a Tierra Santa previsto inicialmente para mayo.
Allí, Benedicto XVI tendría la posibilidad -al igual que posiblemente en 2010 en Alemania- de mostrarse con ánimo pacificador. Además, el mundo eclesiástico espera la tercera encíclica del Papa, preparada hace dos años, que toma posición sobre polémicos temas sociales y económicos.
Está claro que detrás de los altos muros del Vaticano se quiere volver lo antes posible a la rutina. Esto se ve incluso en los detalles. Mientras el domingo pasado se informó en Alemania que los católicos rezan por Benedicto XVI, «a quien actualmente muchos no entienden», éste reza en Roma por la paz en la lejana Madagascar.
Llegaron en el último tiempo otras noticias y gestos de reconciliación al Vaticano: los obispos italianos se colocaron detrás de Benedicto XVI, y sus colegas polacos agradecieron el «acto de gran coraje y honesto amor por su rebaño» del Papa, con el que quiso evitar una dolorosa división.
Como dijo el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Robert Zollitsch: un cisma durante su Pontificado sería «una pesadilla» para el Papa.
Joseph Ratzinger lideró en los años 80 las negociaciones con los tradicionalistas nucleados alrededor del arzobispo Marcel Lefebvre por encargo del papa Juan Pablo II. Estas negociaciones no llevaron a la unidad y condujeron en 1988 a la consagración de cuatro obispos que fueron excomulgados por Roma. El Vaticano no piensa, vive y trata los temas de derecho canónico o internos en días o semanas, sino en años. Los católicos más impacientes no deben esperar boletines diarios de Roma sobre el tema de la negación del Holocausto.
Todo parece indicar que la Fraternidad quiere salirse del ojo de la tormenta al igual que el Vaticano. El prior berlinés Gerald Goesche, que alguna vez trabajó para la Fraternidad de San Pío X, dijo a Radio Vaticano que se puede imaginar «que una gran parte de la Fraternidad apostará ahora a la reconciliación total con la Santa Sede y una regulación de la situación».
De hecho, la Fraternidad lanzó ayer un mensaje de solidaridad con el Vaticano en su página web en el que llamó a «los católicos sencillos y fieles» a sumar su nombre a la página como expresión de solidaridad hacia el papa Benedicto XVI.
Agencia DPA

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