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El Papa criticó ante Fidel a los países sin Dios
Aunque fue excomulgado por Juan XXIII en enero de 1962 tras declararse marxista-leninista, Fidel Castro logró reunirse con dos papas. En 1998, con Juan Pablo II; ayer, con Benedicto XVI, entregando la postal más importante de la gira latinoamericana del pontífice alemán.
Catorce años después de que el líder de la Revolución cubana se entrevistase con Juan Pablo II durante la visita que realizó a la isla, Fidel Castro estrechó la mano de otro papa, Benedicto XVI, de quien ya dijo «tiene la cara de un ángel».
El encuentro entre el papa Ratzinger y Castro se produjo en la Nunciatura Apostólica (embajada de la Santa Sede) tras la misa que ofició el Pontífice en la plaza de la Revolución (ver aparte), informó el portavoz vaticano, Federico Lombardi.
El coloquio se desarrolló en un ambiente cordial, y el Papa y Castro charlaron muy animadamente durante 30 minutos, señaló Lombardi, que precisó que el comandante tenía mucho interés en conocer el pensamiento de Ratzinger sobre diferentes aspectos y le hizo numerosas preguntas.
Así, la primera fue sobre el cambio de la liturgia de la Iglesia Católica y el Papa le explicó a Castro la puesta al día de ésta para afrontar los nuevos tiempos de evangelización.
También le preguntó: «¿Qué hace un papa?, ¿cuál es su función?». Benedicto XVI le expresó el sentido de sus viajes por el mundo para confirmar en la fe a los cristianos, así como el servicio de la Iglesia a los pueblos.
Fidel Castro se interesó por la opinión de Ratzinger sobre las dificultades que afronta el mundo actualmente, la multiplicidad de religiones o la problemática de la ciencia que no logra dar respuesta a todos los problemas de la humanidad.
El Papa habló de la dificultad que encuentran los hombres en las sociedades en las que Dios está ausente, así como de la relación entre fe y razón y de libertad y responsabilidad.
En su encuentro, Fidel Castro pidió al Papa que le envíe algunos libros sobre esos temas que tanto le interesan.
El expresidente cubano fue recibido en la Nunciatura por el cardenal secretario del Estado vaticano, Tarcisio Bertone, con quien ya se ha visto en otras ocasiones.
Mientras llegaba el Papa, Castro le dijo a Bertone que «había dos cosas que deseaba ardientemente», las beatificaciones de Juan Pablo II (1 de mayo de 2011) y madre Teresa de Calcuta (19 de octubre de 2003), «porque ambos hicieron muchos por Cuba, especialmente la monja que entregó su vida por los más pobres de los pobres».
El Papa le dijo a Castro que estaba muy contento por cómo fue recibido en Cuba y expresó su «gratitud».
Fidel Castro le contó a Benedicto XVI que había seguido por televisión todo su viaje a la isla.
En un momento del coloquio se produjo una broma que demostró, según Lombardi, la cordialidad de la cita.
Fue cuando Castro bromeó sobre las edades de ambos. El Papa tiene casi 85 años y él es un año mayor.
El Papa, sonriendo, le dijo: «Sí, soy un anciano, pero todavía sigo cumpliendo con mi deber».
Fidel Castro acudió a la nunciatura acompañado de su esposa, Dalia Soto, y dos de sus hijos, que también saludaron al Papa y después posaron para los fotógrafos.
El expresidente considera a Benedicto XVI «una buena persona» y según le dijo hace varios años al actual secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, cuando éste le visitó en la isla, tiene «la cara de un ángel».
Agencia EFE


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