- ámbito
- Edición Impresa
El Papa habló de “penitencia” en su primera declaración sobre el escándalo
El papa Benedicto XVI busca limitar el impacto de las denuncias de que la Iglesia protegió a sacerdotes acusados de abuso sexual infantil. En Malta, adonde viajará el sábado, podría reunirse con víctimas.
«Nosotros, cristianos, incluso en los últimos tiempos, con frecuencia evitamos la palabra penitencia. Pero ahora, bajo los ataques del mundo que nos hablan de nuestros pecados, veamos que hacer penitencia es gracia, y veamos que es necesario hacer penitencia, reconocer lo que está equivocado en nuestra vida», afirmó.
«Abrirse al perdón, prepararse al perdón, dejarse transformar. El dolor de la penitencia, es decir de la purificación y de la transformación, este dolor es gracia, porque es renovación, es obra de la misericordia divina», destacó el Pontífice, que hoy cumple 83 años.
Benedicto XVI pronunció estas significativas palabras durante la homilía de la misa celebrada ayer en la Capilla Paolina del Vaticano, con los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica.
El Papa llamó a la penitencia tras razonar sobre el «primado» de la obediencia a Dios por encima de la obediencia a los hombres. Sin esa obediencia a Dios, subrayó, la libertad del hombre «se vuelve una mentira».
Ésta fue la primera vez que el Pontífice se refiere directamente a las críticas por la actitud de la más alta jerarquía de la Iglesia católica ante las denuncias.
Joseph Ratzinger fue acusado por importantes medios de prensa alemanes y estadounidenses de haber cerrado los ojos ante los abusos cometidos por sacerdotes cuando era arzobispo de Múnich, en Alemania, y durante los 25 años que ejerció como prefecto de la Doctrina de la Fe, antes de ser elegido pontífice en 2005.
En su inesperada homilía de ayer, en buena parte improvisada, Benedicto XVI, que había evitado hablar de los escándalos durante la pasada Semana Santa, condenó con palabras fuertes lo que tildó de «dictadura del conformismo».
«Reina el conformismo, por lo que se vuelve obligatorio pensar como piensan todos, actuar como actúan todos y la sutil o menos sutil agresión contra la Iglesia demuestra que ese conformismo puede ser realmente una verdadera dictadura», subrayó.
Los vaticanistas discreparon sobre lo dicho por Benedicto XVI. El reconocido especialista Bruno Bartoloni explicó que «no es una declaración solemne, pero sí una suerte de mea culpa. El Papa dice lo que siente en el corazón en una ceremonia íntima».
Para otro prestigioso experto, Marco Politi, «se trata de una homilía ambigua. Porque si bien el Papa reconoce que llegó la hora de hacer penitencia para lavar los pecados, no acepta el papel jugado por las polémicas, condenando los escándalos como fruto de la dictadura del conformismo», dijo.
Según Politi, el Papa no reacciona con firmeza ante «la mayor crisis de credibilidad de la historia reciente».
Benedicto XVI emprenderá mañana un breve viaje a Malta, un banco de prueba para él, bajo el fuego de acusaciones que menoscaban su autoridad. Incluso se ha especulado que en la isla se entreviste con víctimas de abusos sexuales.
Ante tal situación, el cardenal brasileño Claudio Hummes, de la Congregación para el Clero, invitó a «los sacerdotes de todo el mundo» a congregarse en junio en la Plaza de San Pedro para manifestar su solidaridad al Pontífice. Para mayo se preparan otras manifestaciones de solidaridad con el Papa alemán.
Mientras, el lunes, con ocasión del quinto aniversario de su pontificado (ver aparte), un elevado número de cardenales provenientes de todo el mundo se reunirá en el Vaticano como gesto de cercanía. Se tratará de un acto poco usual organizado por los purpurados que lo eligieron hace cinco años como líder de la iglesia.
Agencias AFP, ANSA y DPA


Dejá tu comentario