El Papa visitó por sorpresa zonas devastadas de Italia
SILENCIO. Francisco rezó cabizbajo en la “zona roja”, a lo largo de la calle Umberto I de Amatrice, donde se registraron los mayores daños tras el terremoto y que todavía permanece cerrada.
Roma - Solo, en silencio y entre los escombros, el papa Francisco recorrió hoy Amatrice, una de las localidades del centro de Italia más golpeadas por el terremoto de agosto pasado, donde animó a sus pobladores a "ayudarse el uno al otro y caminar juntos" y aseguró que lleva "en el corazón" a los damnificados.
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"No quería molestar y por esto dejé pasar un poquito de tiempo para que se arreglaran algunas cosas. Con tanto dolor mi visita quizás era más una molestia que una ayuda", afirmó el Pontífice al salir de la escuela "Rómulo Capranica" de Amatrice, en la que saludó a más de un centenar de alumnos y a varios sobrevivientes, entre ellos un hombre que perdió a su mujer y sus dos hijos en el terremoto. El Papa recorrió los casi 150 kilómetros que separan a Roma de Amatrice en un Volkswagen Golf azul sin patente vaticana, y sin más escolta que el comandante de la Gendarmería, para poder pasar inadvertido en el viaje. "Rezamos a la Virgen por los caídos aquí, entre los escombros. Adelante, coraje y a ayudarse el uno al otro. Se camina mejor juntos", finalizó.