3 de mayo 2016 - 00:00

El patrimonio como reserva de identidad y fuente de recursos

Para Anchorena, “es preciso juntar fuerzas” con organismos públicos y privados “y generar recursos para la restauración y puesta en valor de edificios en todo el país”.
Para Anchorena, “es preciso juntar fuerzas” con organismos públicos y privados “y generar recursos para la restauración y puesta en valor de edificios en todo el país”.
La Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos renovó sus autoridades y también la aspiración de poner en valor el rico patrimonio argentino. Teresa Anchorena, la nueva presidenta, ha trabajado en esta materia desde sus anteriores cargos en la Secretaría de Cultura porteña y nacional, la Comisión de Monumentos y la Legislatura. Hoy, como ayer, la acompaña el experto en patrimonio Fabio Grementieri, integrante de la Comisión junto a Alberto Petrina, Laura Weber, Dolores Elkin, Mario Lazarovich, Marcelo Magadán, Carlos Moreno, Jorge Tartarini y Juan Pablo Vacas. Anchorena tiene a su cargo un equipo técnico, arquitectos, historiadores, restauradores y museólogos, además de los delegados en todo el país y un cuerpo de asesores.

Sobre la responsabilidad de proteger, poner en valor nuestro patrimonio y defender la condición de un bien no renovable que, además de resguardar la identidad y la historia, es una potencial fuente de riqueza y un elemento clave a la hora de despertar poblaciones dormidas, Anchorena, habló con este diario.

Periodista: ¿Cuál es la responsabilidad de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos y qué nuevos planes van a encarar?

Teresa Anchorena:
Tenemos muchos bienes declarados que están bajo nuestro cuidado ya que ejercemos la superintendencia sobre los 1.500 monumentos. Los lugares y bienes históricos hablan de nuestra identidad, somos nosotros mismos. No sólo poseen la memoria de quienes estuvieron antes, sino que estos bienes nos muestran cómo somos, diferentes, distintos, muy diversos: argentinos. De la mano del turismo cultural, el patrimonio puede convertirse en un recurso económico y un generador de empleos fenomenal, puede ser un valioso promotor de desarrollo económico en poblados olvidados. Para cumplir esta misión debemos trabajar y crear una sinergia con organismos públicos, privados, autoridades de las provincias, organizaciones de vecinos y entidades académicas. Es preciso juntar fuerzas y generar recursos para la restauración y puesta en valor de edificios en todo el país.

P.: El turismo cultural puede convertirse en una fuente de recursos pero suele tener efectos devastadores, cuando no se controla el acceso de las grandes masas turísticas a los bienes. ¿Cuál es su política o estrategia para lograr que el patrimonio, además de rendir beneficios económicos, perdure en el tiempo?

T.A.:
Queremos hacer las cosas bien, empezar por conocer lo que tenemos para apreciarlo. Así, frente a nuestro valioso patrimonio, va a aparecer la conciencia ciudadana y el deseo de cuidarlo. Para la puesta en valor de estos bienes y lugares preciosos hay que generar consensos en el lugar: la provincia, la ciudad, el poblado. Luego hay que obtener recursos para realizar los trabajos y después decidir quiénes realizan la tarea de restauración. Esta tarea puede generar mucho trabajo en todo el país. Vamos a crear talleres escuelas y pondremos el foco en la capacitación de jóvenes albañiles, restauradores y demás oficios. Así se pueden rescatar técnicas de construcción históricas, algunas sofisticadas, enseñadas por gente mayor que tiene ese conocimiento y lo puede transmitir. Es un proyecto donde se cruzan la valoración de las personas y la conciencia de la identidad, con el aprendizaje y la generación de trabajo. Al mismo tiempo, con el Ministerio de Turismo debemos redactar un buen plan de manejo del sitio, para que los visitantes resguarden su integridad. La promoción del poblado y el ingreso a los circuitos del turismo debe estar de acuerdo con el desarrollo armonioso y sustentable del lugar.

P.: ¿La Comisión cuenta con los recursos necesarios, cuál es el presupuesto?

T.A.:
La CNM tiene que estar presente en la intervención del patrimonio y seguir la obra brindando asesoramiento y control. No se maneja el presupuesto de la obra y por esto es importante para nosotros generar una interacción con los distintos organismos gubernamentales y privados para crear, planificar y realizar proyectos en conjunto. La CNM se ocupa de que la variable del patrimonio de cualquier edificio público cuya antigüedad sea mayor de 50 años. Estamos involucrados en proyectos y obras en la Catedral de Córdoba, la Iglesia de Jáchal, el Centro Histórico y la Casa de Gobierno de Tucumán, las ruinas de Candelaria en Misiones, el templete de Yapeyú, la Casa Rosada y la de Mansilla, la sede del Fondo Nacional de las Artes en la casa de Victoria Ocampo, la Biblioteca Nacional, el Teatro Cervantes, la casa del Puente en Mar del Plata, para nombrar sólo algunos. La Comisión está presente en cada uno de estos lugares porque tenemos presupuesto para viajes de este modo, junto a los profesionales de Obras Públicas Nacionales o de las provincias cuidamos que el patrimonio sea respetado y que su restauración y puesta en valor sean excelentes.

P.: ¿Cuál es su aporte personal en esta nueva gestión?

T.A.:
Uno de los proyectos para este año es la declaratoria de diez poblados históricos. Comenzamos por Camarones en Chubut, un poblado patagónico bellísimo al borde del Atlántico, y Goya en Corrientes. En esta ciudad, que es un tesoro al borde del río Paraná, el Proyecto Goya ya realiza una tarea de concientización y planificación. Y de vuelta insisto en la colaboración entre lo público y lo privado. Con Gabriel Romero, vocal de la CNM y secretario de Cultura de Corrientes trabajamos en la declaratoria de tres pueblos, dos de ellos jesuíticos, que se encuentran en el futuro Parque Nacional de los Esteros del Iberá, proyecto a realizar con la Fundación Flora y Fauna

P.: ¿Existe alguna relación con el Plan Belgrano, dedicado a lo social y la infraestructura?

T.A.:
Nos reunimos con los dirigentes del Plan Belgrano para que se tenga en cuenta la variable patrimonial desde el inicio la planificación de las obras. Muchas de las rutas que se intervendrán pasan muy cerca de Monumentos Históricos y acordamos trabajar para que sean respetados, debidamente señalizados y puestos en valor.

P.: Nominar patrimonio una población o edificio implica otorgar beneficios o privilegios que van desde el orden estético hasta la exención impositiva. ¿En quién recae la responsabilidad de elegir y cuáles son los méritos que tienen en cuenta?

T.A.:
Para nombrar un Monumento Histórico se tiene en cuenta la calidad arquitectónica y su valor histórico y simbólico. Luego, un Monumento se declara por ley del Congreso Nacional o por decreto del Poder Ejecutivo. Las propuestas de declaratorias parten de la Comisión y también por el Congreso Nacional, previo paso por la CNM.

P: La depredación urbana es permanente. ¿Qué solución proponen?

T.A.:
Trabajamos en un proyecto de declaratoria de las 100 mejores esculturas ubicadas en espacios públicos de la Argentina y se firmaron convenios de colaboración con la Universidad de Buenos Aires y la Universidad del Salvador. Se hicieron acuerdos con la Embajada de Francia, el Ministerio de Medio Ambiente y Espacio Público de la Ciudad y la Comisión de Cultura de la Legislatura para invitar a los grandes especialistas mundiales en esculturas monumentales de bronce, que vendrán a Buenos Aires a principios de junio para intercambiar experiencias y enriquecernos de sus conocimientos.

P: La declaración de un bien como patrimonio, ¿implica que alguien debe hacerse cargo del cuidado del mismo?

T.A.:
Ya mismo se están haciendo trabajos en edificio patrimoniales con el ministro Daniel Chaín de Obras Públicas porteñas. Nosotros asesoramos, pero para esta labor contamos con el apoyo de Pablo Avelluto y Américo Castilla del Ministerio de Cultura nacional.

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