18 de mayo 2015 - 00:00

El perenne encanto de Ney Matogrosso

Al público lo sedujo el canto y  Ney Matogrosso jugando al strip-tease, quedando maravillosamente bien parado contra todo pronóstico.
Al público lo sedujo el canto y Ney Matogrosso jugando al strip-tease, quedando maravillosamente bien parado contra todo pronóstico.
"Atento aos sinais". Actuación de Ney Matogrosso (voz). Con S. Amback (dirección musical), M. Suzano, F. Roseno, Dunga, M. Negao, A. Moraes y E. Moraes . (Teatro Coliseo; 16 de mayo).

"Cómo me gustaría ser una mujer como él", decía una señora que rondaría los 40 a su amiga en la platea, obnubilada frente a semejante despliegue físico y tanta femineidad puesta en juego por un señor brasileño de 73 años. Fue una síntesis sencilla, espontánea, atravesada por la envidia de una juventud y una sensualidad a prueba de tiempos. Fue el comentario de un Coliseo prácticamente lleno que volvió a deslumbrarse frente a un artista integral, siempre sorprendente, que jamás se guarda nada y que, en esta tercera visita a nuestro país, enloqueció a todos con este "Atento a las señales", el disco que es una especie de antología de trayectoria y con el que anda girando hace dos años.

Salvo para pocos, Ney Matogrosso no es aquí un artista conocido. Tampoco lo son sus discos, que se han editado con cuentagotas en nuestro país y que jamás han tenido ventas espectaculares. De modo que, aunque el show esta vez cargó canciones de épocas distintas, inclusive muy antiguas como "Amor", un clásico de los tiempos en que era parte del grupo Secos e Molhados-, no fue el coro multitudinario típico lo que se escuchó. Por el contrario, en este caso, el público se plantó como espectador. Se quedó paralizado frente a la solidez vocal de un cantante que tampoco en ese aspecto ha visto pasar el tiempo. Se sintió atrapado por el carisma, la seducción y el manejo teatral. Se enloqueció con los juegos de luces, con los cambios de vestuario, con el propio Ney jugando al strip-tease, y quedando maravillosamente bien parado otra vez- contra todo pronóstico biográfico.

"Atento aos sinais" es un compilado de canciones, con varios temas propios y con algunos de otros colegas, como "Astronauta lírico" de Vitor Ramil o "Ex amor" de Matinho da Vila; y también con un homenaje a Julio Cortázar, a quien se escuchó recitando su "Poema del observatorio". Matogrosso es el protagonista casi excluyente; Por él pasa la atención. A él se enfoca toda la muy hollywoodense puesta de luces. Es él quien se cambia sobre el escenario y frente al público, algo que ha venido repitiendo a lo largo de los años. Es él quien se acerca a la gente y puede ser amable y respetuoso con los que quieren besarlo y tocarlo, pero que no se distrae ni pierde jamás el eje de su show. Tiene una buena banda, con base pop y con una fuerte presencia de vientos y percusión, liderada por el pianista-tecladista Sacha Amback. Pero, lo dicho: nada de todo lo bello que se ofreció podría suceder sin este señor, caballero de gestualidad femenina, adulto mayor que no deja traslucir su edad, que afortunadamente volvió a pasar por Buenos Aires después de 14 años de ausencia.

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