- ámbito
- Edición Impresa
El PJ disidente se unió para frenar reelección K
Eduardo Mondino, Roberto Basualdo, Jorge Busti, Miguel Á. Toma, Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá, Juan Carlos Romero y Ramón Puerta sonríen a las cámaras. Más tarde, llegaron Carlos Reutemann y Francisco de Narváez. Mario Das Neves dejó su firma y voló.
Esa voluntad, expresada en el compromiso de unificar al PJ que no tributa al Gobierno detrás de un solo candidato presidencial, quedó estampada en un documento que, de manera ostentosa, titularon «Reencuentro» y firmaron los caciques rebeldes.
Al pie figuran las firmas de Eduardo Duhalde y su esposa Chiche, Carlos Reutemann, Felipe Solá, Francisco de Narváez, Mario Das Neves, Jorge Busti, Ramón Puerta, Juan Carlos Romero, Eduardo Mondino, Roberto Basualdo, Miguel Ángel Toma y los Rodríguez Saá.
Desde la entronización de Kirchner, en mayo de 2003, sus opositores internos no habían podido montar una trinchera única. Hubo más de un intento -el más pretencioso fue el grupo de Los Dos Chinos- pero cada ensayo naufragó. Frágil, y quizás efímero, ayer se logró.
El hermano senador prestó su despacho para que desfilen, a poner su nombre, los pactistas. Sólo faltó Das Neves, que estaba en vuelo a Chubut, pero firmó antes. Reutemann y De Narváez aparecieron tarde y juntos, tras un sigiloso encuentro a solas. Busti ya se había retirado.
En el mano a mano, el fútbol -y el Mundial- sirvieron de excusa para el diálogo. En los últimos tiempos hubo palabras ásperas entre algunos de ellos. Apenas unos pocos renglones tácticos: por caso, buscar acuerdos en el Congreso para modificar la Ley de Internas Abiertas.
Reutemann metió en la agenda el capítulo retenciones y atribuyó a la falta de «certezas» la cantidad de soja que está en silobolsa. Fue el pie para que, en el arrebato, Duhalde sugiriera promover una ley vinculada al esquema de retenciones al campo.
Sin embargo, el volumen político lo dio el acuerdo para que todas las tribus reunidas ayer en el Senado se juramenten unirse bajo un mismo esquema electoral. Quedó en suspenso la discusión sobre ir por adentro o por afuera. Se obvió el tema de nombres.
«Vamos a trabajar para que haya un solo candidato del Peronismo Federal», dijo, flanqueado por Duhalde y Solá, «El Adolfo» -uno de los tres ex presidentes amontonados en la sala-, que ofició de vocero informal. Los demás, con su silencio, avalaron la declaración.
La maniobra tiene enlazados y no excluyentes entre sí, dos objetivos: potenciar la posibilidad de que un peronista disidente compita con expectativas en 2011; y, en simultáneo, para alguno quizá prioritario, reducir la chance de que un Kirchner sea reelecto.
Para el plan 40.1 del patagónico, que fantasea con ganar en primera vuelta, un ensamble del peronismo opositor asoma como un riesgo potencial porque cualquier «captura» de votos del PJ disidente -por mínima que sea- perfora la base electoral peronista del kirchnerismo.
Velocidad
El envión se dio, en dos turnos, el martes: de mañana, coroneles de los jefes anti-K sellaron el pacto del Emperador -para promover la unidad-; por la tarde, sus jefes se vieron en la Bolsa de Comercio invitados por Das Neves al lanzamiento del bono Chubut.
El proceso, además, tuvo una velocidad inédita: la semana pasada Juan Carlos Romero garabateó seis párrafos genéricos que hizo circular entre los demás caciques. En paralelo, Solá comenzó a agitar la urgencia de unir a todo el arco peronista anti-K.
En una semana lo que parecía improbable se concretó: parió dos documentos y una cumbre conjunta. Kirchner, sin quererlo, está en la génesis de ese acuerdo: la posibilidad de un triunfo K, en primera vuelta, en 2011 hizo que sus rivales se despojen, por un instante, de sus mezquindades.
Entreverados con otros asuntos -los barras bravas en Sudáfrica; el corte de Gualeguaychú-, ayer en Casa Rosada subestimaban la jugada de los anti-K. «Que se junten así les ganamos a todos juntos», alardeó, émulo de Kirchner, un inquilino de Balcarce 50.
En quince días, el pacto se someterá al primer examen. Ayer delegaron en Solá la redacción de un texto que exponga algunas líneas de acción en materia de políticas públicas: desde acción social a endeudamiento. Si avanza será el segundo documento del polo anti-K.
Para después del Mundial, se proyecta otro encuentro. En el mediano plazo se excluirán de las posturas públicas dos ejes: la discusión sobre competir por dentro o por fuera del PJ, sobre el que no hay una mirada coincidente; y el debate sobre las candidaturas.
«Cada uno seguirá con su campaña. Y cuando llegue el momento se verá cómo se resuelven las candidaturas», precisó, ayer, uno de los participantes. El único tramo sustancioso en lo logístico del documento habla de «elegir democráticamente» sus postulantes.
Habrá, además, múltiples intentos para ampliar el bloque con otros referentes del interior. Sobrevoló, elíptico, el caso de Mauricio Macri cuando se habló de potenciales alianzas con sectores no peronistas.
El líder de PRO -al que le advierten, a los gritos, que «este peronismo no llevará un candidato a presidente no peronista»- tiene en Capital un acuerdo con sectores del PJ. De hecho, el jefe del bloque macrista es Cristian Ritondo, aliado de Toma, firmante de ayer.


Dejá tu comentario