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El poder del fútbol
Este negocio legal es el que más factura en el mundo, quedando detrás del tráfico de drogas y de armas, que son negocios ilegales. Desde la asunción del brasileño Joao Havelange, la FIFA dejó de ser la federación de federaciones para ser la que maneja la caja a nivel mundial, distribuyendo torneos y sponsors internacionales por todo el globo.
Como ejemplo, en 1979 la Coca Cola ingresó por primera vez a la Unión Soviética de la mano del Mundial Juvenil, aquel que ganó la Selección argentina de Menotti, Maradona y Ramón Díaz.
Hasta tiene sus propios «tribunales deportivos» en Suiza y se pone muy nerviosa cuando alguien, así sea el más ignoto de los futbolistas, saca los pies del plato y va a defender sus derechos a los tribunales de su país.
Tuvo un solo gran revés en sus últimos años y fue la llamada «Ley Bosman», que permitió que todos los que tuvieran un pasaporte de la Comunidad Europea jugaran sin ocupar plaza de extranjero en cualquiera de los países que la conforman, cosa que todavía está intentando limitar de alguna manera «legal».
Esta corporación, con más naciones afiliadas que la ONU, tiene su fiesta mayor cada 4 años, cuando organiza los campeonatos mundiales, y allí las 208 asociaciones se pelean por tener la fortuna de organizarlo y entonces sí participan los gobiernos como garantes de que el negocio cerrará para todos.
Por eso esta elección tuvo denuncias de corrupción desde Inglaterra, que sabía que no tenía votos para ser sede en 2018 (quedó eliminada en la primera ronda de votaciones), y terminó con críticas de Barack Obama, porque Estados Unidos perdió la elección con Qatar para 2022, y elogios de Vladimir Putin, con Rusia organizando el de 2018.
La quiebra de la consultora ISL en 2001 por apostar al tenis y a la Fórmula 1 tratando de expandir el negocio, denunció lo que se sabía y que es una regla de los negocios futbolísticos: la tercerización para que haya comisiones para repartir. Por eso las denuncias de corrupción hechas por la BBC suenan a viejas y gastadas.
En el fútbol argentino, uno no entiende cómo para hacer un pase de Racing a Independiente (cuyas sedes están a cuatro cuadras) tienen que intervenir 3 representantes y hasta una consultora internacional, pero se explica en que cada una de las partes se queda con un pedacito de la torta.
Por ahora la torta es generosa y les da de comer a todos, por eso los gobiernos no se meten y hasta lo dejan tener ley propia. Porque el fútbol tiene el poder de la pasión y un Mundial es visto por 6.000 millones de espectadores, a los que no les importa quién se queda con el dinero, sino que lo entretengan con el espectáculo más lindo del mundo.


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