1 de junio 2016 - 00:00

El PT exige la destitución de 10 ministros

 Brasilia - El Partido de los Trabajadores (PT), de la presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, recuperó ayer la ofensiva y exigió la destitución de diez ministros del Gobierno interino de Michel Temer, que con 20 días en el poder enfrenta ya una crisis política.

Casi aletargado desde el pasado 12 de mayo, cuando Rousseff fue separada del cargo para responder a un juicio político y sustituida por el entonces vicepresidente Temer, el ahora opositor PT recuperó fuerza tras la caída del ministro de Transparencia, Fabiano Silveira, quien renunció el lunes después de que se filtraron unas grabaciones en las que critica las investigaciones sobre corrupción en Petrobras e incluso aconseja en su defensa a algunos sospechosos, convirtiéndose en la segunda baja del flamante Gobierno interino.

Hace 10 días, el titular de Planificación, Romero Jucá, hombre de confianza de Temer, también dejó su cargo luego de que la prensa divulgó un audio en el que sostenía que se debía "delimitar" la investigación judicial y que para ello había que destituir a la mandataria.

El PT se valió de ese clima y ayer presentó ante la Comisión de Ética de la Presidencia de la República una demanda en la que exige la destitución de 10 ministros, a los que acusa de violar la ética política y la propia Constitución.

Según el texto, hasta su nombramiento, ocho de los 24 ministros de Temer ocupaban sendos escaños en la Cámara baja y otros tres en el Senado, y todos votaron a favor de instaurar el proceso que separó de sus funciones temporalmente a Rousseff, lo cual sugiere que "negociaron sus cargos antes de las votaciones".

La demanda afecta al canciller José Serra y a los titulares de Agricultura, Blairo Maggi; Ciudades, Bruno Araújo; Desarrollo Social y Agrario, Osmar Terra; Transportes, Mauricio Quintella; Educación, José Mendonça Filho; Salud, Ricardo Barros; Medio Ambiente, José Sarney Filho; Minas y Energía, Fernando Coelho Filho, y Trabajo, Ronaldo Nogueira. También incluye a Jucá, pese a que dejó el Gobierno la semana pasada.

"La votación del proceso de 'impeachment', que debía ser jurídica y hecha con base en el interés público, fue motivada por intereses personales y políticos, como denota el hecho de que los denunciados hayan sido nombrados ministros inmediatamente después de que votaron por la suspensión de Rousseff", argumentó el PT.

En el caso de Serra, se anexa una demanda particular, en la cual se lo acusa de "conferirle un tono nítidamente ideológico a su gestión y obligar a sus subordinados a adherir a su visión específica de los hechos políticos ocurridos en el país".

El PT sostiene que eso se "comprueba" con "instrucciones dadas" a las embajadas brasileñas en el exterior, en las que habría "ordenado" que "el cuerpo diplomático brasileño combata la tesis de que hubo un golpe en el país", como afirma la mandataria suspendida.

La demanda puede ser rechazada por la Comisión de Ética de la Presidencia, pero su sola presentación basta para agitar el denso mar de fondo que han dejado las renuncias de dos ministros en tan corto plazo.

Dado el carácter puramente político de la nueva fase en que entrará el "impeachment" contra Rousseff, la intención de Temer de consolidarse en el poder camina sobre un delgado hilo sobre el que deberá mantener un absoluto equilibrio para no caer.

La apertura del proceso que suspendió temporalmente a la presidenta fue aprobada en el Senado con 55 votos y superó por sólo uno la mayoría calificada de dos tercios que será necesaria en la próxima fase del juicio para su destitución definitiva.

Sin embargo, al menos dos de los 81 senadores ya admitieron que podrían cambiar de opinión y rechazar la destitución.

Agencia EFE

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