13 de agosto 2013 - 00:14

El que jugó a las PASO al final ganó

Los que apostaron a listas únicas para burlar las PASO perdieron en la mayoría de los distritos. Las primarias reagruparon votos y alambraron el potencial electoral de oficialistas y opositores.
Los que apostaron a listas únicas para burlar las PASO perdieron en la mayoría de los distritos. Las primarias reagruparon votos y alambraron el potencial electoral de oficialistas y opositores.
A dos años de su implementación, las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias se convirtieron en la elección del domingo pasado en la llave de los frentes políticos para imponerse en las urnas. El caso paradigmático fue la primaria de UNEN en la Capital Federal, donde el acuerdo entre Elisa Carrió, Fernando Pino Solanas, Rodolfo Terragno, Martín Lousteau y Alfonso Prat Gay logró incluso relegar al oficialista PRO de Mauricio Macri al segundo lugar, sentenciando así a la fuerza del jefe de Gobierno porteño a su primera derrota en la historia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Cuando el Congreso votó la reforma política para implementar las PASO en las elecciones de 2011, la mayoría de los partidos chicos denunció un intento de velada proscripción ya que se introducía la exigencia del piso del 1,5% de los votos en las primarias para quedar habilitados a competir luego en la elección general. Ahora los partidos parecen haber entendido que incluso las expresiones minúsculas o marginales en términos de caudal electoral tienen un potencial a sumar en el marco de una PASO y, en vez de quedar condenados a la exclusión participativa por no superar el umbral del 1,5%, tienen la oportunidad de participar del armado de listas sólo a través de la presentación en una primaria.

Las PASO funcionaron así en distritos de peso como Capital Federal, Córdoba y Entre Ríos, como la llave para ganar los comicios. El caso de UNEN es tal vez el más ejemplificador. Carrió, Gil Lavedra y compañía se unieron en una primaria y gracias a la sumatoria de todos sus votantes desplazaron históricamente al PRO en la Ciudad de Buenos Aires. En Córdoba, el segundo distrito electoral del país, con 2.645.525 cordobeses habilitados para votar, el gobernador José Manuel de la Sota busca mantener el liderazgo provincial, con vistas a 2015. Y para su propia primaria cordobesa apoyó la lista encabezada por el exmandatario Juan Schiaretti. Allí Unión por Córdoba presentó una lista del Movimiento de Unidad Peronista encabezada por Schiaretti e integrada, además, por Blanca Rossi, el extenista Agustín Calleri y María Eugenia Brezzo, entre otros. Y otra línea interna denominada Frente Renovador. También la UCR, que capturó el segundo lugar, jugó sus propias PASO en Córdoba con tres listas internas: Integración para una Confluencia Radical, Cambio Radical e Identidad Radical.

En Entre Ríos, la victoria oficialista le da al gobernador Sergio Urribarri un espaldarazo para pelear por llegar a la presidencia de la Nación, en un marco de participación del 79,8 por ciento de los entrerrianos en los comicios. Urribarri también se sometió a las primarias y presentó dos líneas internas: Frente Justicialista para la Victoria, que superó el 94 por ciento de los votos, y un famélico Basta, que rozó el 6 por ciento.

En San Luis, el peronismo disidente de Alberto y Adolfo Rodríguez Saá también dio cátedra con las PASO y diversificó listas internas para quedarse con la victoria. Fue a través de las boletas de San Luis Unidad y Llamando a las Bases, mientras que el kirchnerista Frente para la Victoria -que no se sometió a las primarias- cayó derrotado en el tercer puesto detrás del Frente Progresista Cívico y Social, la coalición de radicales y socialistas que también celebró PASO.

El exgobernador radical de Catamarca, el filocobista Eduardo Brizuela del Moral, resurgió ante el peronismo local apelando también a las primarias y logró así alambrar su potencial electoral. Libertad, Paz y Compromiso por Catamarca, junto a la línea interna Alternativa Progresista, se quedó con más del 37 por ciento de los votos. El cristinista Frente para la Victoria, que no optó por las primarias, quedó relegado al segundo lugar.

Las PASO se impusieron así como un método eficiente no sólo para ampliar la oferta electoral y los mecanismos participativos, sino también como una estrategia eficaz para potenciar y blindar el caudal electoral de cada fuerza, evitando fugas o pases frenéticos de dirigentes de un partido a otro.

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