9 de marzo 2015 - 00:00

El riesgo-país cedió otro 2%, a 570 p.b.

El riesgo-país argentino cerró la semana con otro descenso del 1,89% hasta los 570 puntos básicos, a sólo 10 unidades de un mínimo desde comienzos de 2011. El rally de la deuda criolla no distingue entre el plazo de los papeles ni la jurisdicción bajo la cual fueron emitidos. Se nota apenas una leve diferencia de un punto en los retornos que ofrecen los bonos bajo legislación local -alrededor del 9% anual-, a raíz de la creciente incertidumbre que emana de los juzgados de Manhattan. Hasta la deuda provincial sintió el empuje: por ejemplo, el bono de Córdoba con vencimiento en 2017 rendía arriba del 16% a comienzos de año, mientras que el viernes ya validaba una recompensa del 11,9%.

Las emisiones nominadas en pesos no se quisieron perder la fiesta. Al furor por el cupón PBI -trepó un 2,99 por ciento en la jornada- se le sumó ahora la escalada de los bonos indexados a largo plazo, una apuesta al sinceramiento de las estadísticas de inflación en el poskirchnerismo. El Par subió un 7,22% y ya acumula una notable ganancia del 41,91%. El Discount acompañó asimismo con un salto del 1,17 por ciento. La empinada devaluación del real, que podría forzar un comportamiento similar en el peso y generar aún más inflación, es otro de los factores a tener en cuenta, al igual que el preocupante rebote que experimentó la base monetaria en febrero.

Por el lado de las acciones, el panel líder acusó una merma irrisoria del 0,10% hasta las 9.928,73 unidades, resistiendo una vez más el desarme de los papeles petroleros. En una sesión en la que se negociaron unos buenos $ 203 millones, las acciones que más ganaron fueron las del Macro (+2,95%), Edenor (+2,51%) y el Galicia (+2,32%). Por el contrario, finalizaron con signo negativo los títulos de Petrobras (-3,13%) e YPF (-3,12%).

El índice Merval se mantuvo al margen del desplome de los mercados de referencia. La economía estadounidense creó 295.000 nuevos puestos de trabajo el mes pasado, cuando la previsión promedio de los analistas era de 240.000. El viento a favor es un arma de doble filo, ya que podría adelantar el temido ajuste de los tipos de interés. De esta manera, el selectivo S&P 500 padeció un repliegue del 1,42 por ciento, al tiempo que el Dow Jones lo hizo en un 1,54 por ciento.

La decisión de la Reserva Federal es una sombra para los mercados emergentes, como ha demostrado el real en las últimas semanas. Afectada también por los problemas para pasar las medidas de ajuste en el Congreso, la moneda brasileña cedió un 7,02 por ciento en la semana, su depreciación más importante desde la crisis de las subprime. El viernes bajó un 1,49 por ciento hasta las 3,0565 unidades por dólar, perforando otro mínimo en casi 11 años.

El BCRA hizo oídos sordos al estruendo del real: el dólar ajustó un centavo, a $ 8,763, en una jornada en que la mesa de dinero oficial vendió 25 millones de dólares. La autoridad monetaria se desprendió en la semana de unos 145 millones de dólares en el mercado de cambios, que sumados a los u$s 232 millones que se fueron por las compras de ahorro, explican por qué las reservas cedieron hasta los u$s 31.400 millones.

Por su parte, el dólar "blue" volvió a operar a la baja, con un declive de 4 centavos, a $ 12,81, su menor valor en prácticamente tres meses. De manera que la brecha con la franja oficial se ubicó cerca del 46%. El contado con liquidación, en tanto, consiguió una ventaja de 13 centavos, a $ 11,87, mientras que el "MEP" cayó un centavo, hasta los $ 12,18.

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