- ámbito
- Edición Impresa
El río Salado, termas y un bosque encantado
Las Termas del Salado se estrenaron este año y ya atraen mucha cantidad de público. En la zona crecen complejos de cabañas.
General Belgrano ofrece las aguas termales más próximas a la Capital Federal, distantes a 160 kilómetros rumbo al suroeste -accesible por Ruta 29 o Ruta 3-, las cuales fueron inauguradas a mediados de este año. Las Termas del Salado se ubican sobre la remodelada costa del río Salado y ofrecen aguas que surgen de 965 metros de profundidad y a 41°C. Con tres piscinas encadenadas, se trata de un sitio propicio para la hidroterapia y el termalismo.
Próxima al complejo termal se encuentra la zona ribereña, beneficiada por recientes obras de infraestructura que la embellecieron . A su vez, el Salado se encuentra actualmente con un alto nivel de caudal, lo que ha dado vida a las actividades e incluso anima a algunos bañistas. Se puede realizar pesca deportiva, paseos en canoas, botes y kayaks. Incluso se realizan algunas travesías de día entero a lo largo de varios kilómetros del río. Caminatas y cabalgatas también son opciones recomendables en esta amplia zona verde que incluye un camping municipal, paradores y un nuevo restorán.
La afueras de General Belgrano también merecen una visita. A 13 kilómetros del centro belgranense, por la Ruta 41, se llega a Paraje Colonia del Salado, donde se encuentra un predio de 111 hectáreas que incluye a la exestancia Santa Narcisa -de mediados del siglo XIX, remodelada y convertida en el Museo de las Estancias-, con un parque que, aunque no haya documentos que lo avalen, habría sido diseñado por Carlos Thays. Estas tierras, estatales desde mediados del siglo XX, pertenecieron a la familia Stegman-Aguirre y se caracterizaron por la producción de quesos, miel y frutas, dulces y mermeladas. Algunas de estas actividades aún se realizan en la región que además posee el primer colegio agropecuario de la provincia, el CEPT 1, un Club Rural, un colegio primario, un apiario y una capilla.
Hace varios años unas 24 hectáreas de los campos que rodean a Santa Narcisa son conocidas como el Bosque Encantado, el cual se desarrolló durante el largo tiempo de abandono que sufrió la zona. Este bosque ofrece una espesura que hipnotiza y contiene unas 30 especies de aves y 88 especies vegetales, entre las que se encuentran cedros gigantes, pinos, araucarias y hasta un ginko biloba, el llamado "árbol de la esperanza", ya que un antiguo ejemplar de esta especie logró sobrevivir a la bomba atómica de Hiroshima. La caminata por Colonia del Salado y los senderos del Bosque Encantado son, sin dudas, una experiencia muy relajante.
Aire de pueblo
Además de tener su propia impronta gracias al río Salado, las Termas y el Bosque, General Belgrano también ofrece el encantador aire de un típico pueblo bonaerense, con calles desiertas a la hora de la siesta y grupos de chicos que andan en bicicleta bajo el sol. Una gran cantidad de casas centenarias se mantienen en pie, muchas en torno de la principal Plaza 1 de Agosto y la Vieja Estación del Ferrocarril. Algunos de estos caserones fueron reciclados y abren sus puertas como restoranes de campo, con menú variado y especialidad en carnes a la parrilla, como son los casos de La Confianza y El Almacén. Este último funciona en una casa de principios de 1900, que fue pulpería, escuela y almacén de ramos generales. El interior del lugar está repleto de objetos centenarios que son verdaderos documentos de la historia del pueblo. Cerca del centro belgranense también sobresale el Museo Histórico Municipal Alfredo Mulgura, montado en una construcción del siglo XIX, donde se expone la historia de General Belgrano la región.

Dejá tu comentario