El salafismo es una corriente del islam sunita basada en una interpretación estricta y literal del Corán, que se dedica principalmente a copiar la forma de vida de los salaf, «los ancestros piadosos», es decir, Mahoma y sus compañeros.
A diferencia de la Hermandad Musulmana, que busca presentarse como más moderada, esta rama es muy severa y radical.
Sus seguidores imitan fundamentalmente la forma de vestirse de los «salaf» y llevan, al igual que ellos, una larga barba, con el bigote afeitado. Las mujeres visten el niqab, que cubre integralmente su cuerpo y su rostro.
Preconizan la aplicación integral de la «sharia» (ley islámica), con la separación estricta de los sexos, y como se consideran los representantes del «verdadero islam», llaman a purificar esta religión de toda influencia extranjera.
Son conservadores en su comportamiento, en las cuestiones sociales y las costumbres, pero relativamente liberales a nivel económico.
Tradicionalmente se mantienen apartados de la política, ya que consideran que la democracia y las elecciones son invenciones humanas no conformes a la ley divina. En el caso de Egipto se apartaron de esta interpretación para presentarse a las legislativas, en las que estarían experimentando un inesperado auge.
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