13 de marzo 2012 - 00:00

El seven, sin buenos resultados

Río de Janeiro - Según tituló un diario uruguayo, lo de Los Teros fue el Maracanazo del rugby. Claro que comparar la victoria del seleccionado uruguayo de fútbol en el Mundial de 1950 ante Brasil, una de las historias deportivas más apasionantes, con la primera vez que un equipo argentino no gana un Campeonato Sudamericano en una categoría de rugby es exagerado, quizás hasta irrespetuoso.

Sí vale decir que el ajustado 17 a 14 con que Uruguay consiguió lo que ningún otro en la región había conseguido antes es histórico en nuestro contexto ovalado.

«Y, es un garrón; somos los primeros que no ganamos el Sudamericano,» explicaba Gonzalo «Tato» García, el médico que dirigió este plantel y trabaja en el alto rendimiento del seven. «Tuvimos demasiados errores en la final; cosas que no deberíamos haber hecho,» se lamentaba en el Estadio Deportivo del Flamengo viendo el festejo uruguayo. Ganarle a Chile en la semifinal le había costado mucho a los argentinos -de hecho los chilenos perdieron un balón de try en la última jugada que hubiera complicado a Los Pumas 7.

Caía la tarde, los uruguayos ya tenían dolor de boca de tanto sonreír y los argentinos debían enfrentarse con su propia realidad. El seleccionado argentino de seven no está teniendo buenos resultados.

Con la aparición del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, financiado por el 1% del gasto individual de telefonía celular en el país, el seven empezó a recibir más fondos y mejores beneficios para su preparación. Se trabaja con un plantel más amplio -los jugadores ya saben quiénes 24 estarán en el plantel estable de seven, aunque aún no se hizo público- y con más gente alrededor de los planteles. Con 12 jugadores viajando a Hong Kong hoy, a Brasil vinieron los que se quedaron afuera de ese plantel. Varios -seis- tienen experiencia en el circuito. Pero ya no alcanza.

Los rivales fuera de la región mejoran a pasos agigantados y en sus vecinos, el seven está encontrando rivales que le hacen frente. Uruguay y Brasil ya le ganaron; Chile estuvo cerca.

El trabajo se hace y los resultados no aparecen. Se perdió en la final de los Primeros Juegos Panamericanos en Guadalajara contra Canadá cuando muchos descartaban que la presea dorada vendría al país. En el circuito internacional -los plazos para definir si hay interés en la localía vencen en estos días y Río de Janeiro es una alternativa que crece hora a hora- los resultados no aparecen. Lo mejor en lo que va de esta temporada de seven fue una meritoria semifinal en Dubái, pero después poco y nada.

Hay una realidad que no se puede dejar de lado al analizar la realidad del seven masculino argentino: la elección de los mejores jugadores está orientada a otros equipos. La identificación de los jugadores a temprana edad es algo que se está haciendo. Dándoles oportunidades cuando arrancan sus carreras es positivo y hasta necesario.

Es difícil pensar una salida rápida de este entuerto. Los Juegos Olímpicos todavía no se respiran en Río de Janeiro, pero el rugby internacional ya está encontrando financiación en los Comités Olímpicos nacionales y en el Estado. Pedirán rápidamente resultados. Hoy, el rugby argentino en el seven, no los está aportando; me corrijo, el rugby argentino no está trayendo las medallas doradas que esperamos; si están en el podio. Está el trabajo, está el esfuerzo. Pero los resultados no aparecen.

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